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Eduardo
Torres*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Médico
neurólogo de profesión, Ayad Allawi, Primer Ministro interino
de Iraq, es un hombre duro de matar, literalmente hablando.
En su visita a Washington esta semana, como intenso y enfocado
le calificó la periodista Lynne Duke, de The Washington Post,
tras observarle anteayer en el Jardín de Las Rosas de la
Casa Blanca hombro con hombro junto a George W. Bush, Presidente
de Estados Unidos.
En Londres en 1978, donde no es común observar armas de fuego,
sobrevivió Allawi un intento de asesinato, perpetrado con hacha,
por presuntos matarifes del régimen de Sadam Hussein.
Tras permanecer hospitalizado casi un año, con sus piernas casi
cercenadas y tremendo agujero en su pecho, su consigna personal por las
siguientes dos décadas y media, una vez abandonó el hospital,
fue recuperar Iraq, su país, de las manos de Sadam Hussein.
El hombre no está exento de polémicas, pero en lo que parecería
haber consenso es en que Ayad Allawi no es títere de nadie. Es
una relación mutuamente beneficial (la que tiene con Estados Unidos),
dijo Judith Kipper, directora de la división del Oriente Medio
en el prestigioso Consejo de Relaciones Internacionales.
Él es un animal político, añadió Kipper, pienso
que comprende muy bien que el futuro de Iraq depende en gran parte de
la buena voluntad de Estados Unidos, y que su propio futuro político
en Iraq depende del éxito que puedan tener los estadounidenses.
Durante su presentación en Washington ante una sesión conjunta
del Congreso, el Primer Ministro interino de Iraq, declaró: Es
un honor venir ante el Congreso para agradecerle a esta nación
y a sus conciudadanos por haber hecho suya nuestra causa; por hacer vuestra
nuestra lucha. Destacó Allawi que no será en vano
el sacrificio de la fuerza estadounidense y multinacional, añadiendo:
Nosotros estamos mejor, ustedes están mejor, el mundo está
mejor sin Sadam Hussein (como gobernante de Iraq).
Cuatro veces han intentado asesinar a Allawi, desde que asumió
hace tres meses, como Primer Ministro del gobierno interino de Iraq. Y
es que parte importante de la guerra internacional contra el terrorismo
se centra ahora en ese país.
Las fuerzas estadounidenses y multinacional en Iraq, mientras tanto, según
reportajes de las principales cadenas televisivas estadounidenses, poca
atención dan a las noticias y a la política, y se concentran
en tratar de cumplir la misión que se les ha encomendado.
Nadie duda de que hay problemas en Iraq, pero al menos en el debate
político-electoral estadounidense la argumentación
se centra en una abierta discusión que al menos en alguna forma
parecería replicar la tesis del vaso medio lleno o medio vacío.
El senador John Kerry, aspirante demócrata a la presidencia, criticó
con fuerza la presentación de Allawi en el Capitolio y su posterior
visita a la Casa Blanca. Tanto el Presidente Bush como el Vicepresidente
Cheney le respondieron de inmediato, argumentándole que su posición
de crítica hacia el líder iraquí envalentona al terrorismo.
Y es que, en el fondo de todo, Iraq se ha convertido en el punto medular
de la campaña presidencial en Estados Unidos.
A seis semanas de la elección estadounidense, Kerry, quien según
la revista británica The Economist ha estado
en todos lados (tomado diferentes posiciones) en cuanto a Iraq,
y vaya que los republicanos lo han atacado por ello, intentó esta
semana definir posición definitiva en el tema y, por
recomendación de los ex funcionarios de Clinton que entraron recientemente
a reforzar su equipo de campaña, que hacía agua, decidió
centrar ahí su mensaje.
La razón, parecería ser, es que estando en la recta final
de la campaña, abajo entre tres a seis puntos en las encuestas,
no les va a funcionar a los demócratas tema doméstico alguno
económico, seguridad social, etc.. Bush aventaja por
mucho a Kerry en asuntos de seguridad nacional, por lo que lo que les
queda a los demócratas, sin mucho tiempo de por medio, es golpearlo
inclementemente para intentar separar a Iraq de la guerra global contra
el terrorismo. Difícil tarea, sabiendo de la brillantez del principal
estratega de Bush, Karl Rove.
El próximo jueves será el primero de los tres debates que
en el marco de esta campaña llevarán a cabo los candidatos
presidenciales estadounidenses. Mayor importancia de la que habitualmente
tienen, será la de este año.
¡Veremos!
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.

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