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Tomando la palabra
Radio Venceremos y la repartición de condones

El uso de anticonceptivos para disminuir embarazos tiene un efecto inverso, ya que su disponibilidad produce un aumento en la actividad sexual. Más actividad, más embarazos no deseados, más abortos.

Publicada 25 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Carlos Jovel Munguía*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En los años ochenta, resultaba interesante escuchar los informes de guerra de Radio Venceremos, de la guerrilla salvadoreña. Se informaba apasionadamente a la población, cómo la guerrilla avanzaba, tomaba territorios ayudada por los lugareños y capturaba a decenas de militares.

Los niños, meros espectadores de la guerra, no comprendíamos el rol estratégico que la radio jugaba dentro del conflicto: indoctrinar y ganar adeptos entre los ideológicamente confusos, levantar la moral de los combatientes guerrilleros y confundir y bajar la moral de los soldados del ejército y los ciudadanos políticamente conservadores.

Vale decir que los informes de la Venceremos no sólo estaban claramente sesgados, sino que muchas veces eran completamente falsos.

Joaquín Villalobos, en su ar- tículo “Corrupción sexual en la Iglesia Católica”, desempolva su manual de estrategia de guerra y sobre la base de falacias —para la Iglesia el sexo es sucio y los que lo practican están más lejos de Dios que los que no lo hacen— y medias verdades (una investigación realizada sobre 354 sacerdotes españoles) sin mencionar quién llevó a cabo la investigación, su metodología y alcances, pretende deslegitimar la sobrenaturalidad de la Iglesia Católica, ideológicamente el más fuerte adversario de la izquierda en materia de educación sexual.

La lógica de Joaquín es: “La Iglesia dice que la repartición de condones en las escuelas es amoral; la Iglesia es amoral, por lo tanto, debe quedar fuera de la discusión de la moralidad de la repartición de condones en las escuelas”.

Aplica la misma estrategia que sus ex compañeros ortodoxos le aplican a él, atacando al mensajero y no el mensaje.

El tema central no es si hay corrupción en la Iglesia, más bien si los salvadoreños queremos que en las escuelas se entreguen condones y anticonceptivos a nuestros hijos. Si vale la pena transferir responsabilidades como la educación sexual, de manos privadas (los padres) a manos públicas (las escuelas). En qué medida lo haremos y bajo qué enfoque.

En septiembre de 1994, en la Conferencia de El Cairo auspiciada por Naciones Unidas, una de las metas fijadas fue “el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva incluyendo la planificación familiar”, para afrontar “el destape sexual imparable” del que somos objeto por las “vías del mercado”.

Se inundaría a los países tercermundistas de condones, anticonceptivos y manuales de educación sexual con fondos de los países donantes, para disminuir los índices de natalidad en los países pobres, detener el Sida, las ETS y los embarazos no deseados y cambiar el enfoque al aborto.

Los resultados de la estrategia contra el Sida evidencian que mientras en 1994 había 20 millones de personas infectadas, para 2004 el número ha alcanzado los 38 millones, siendo la región más afectada el África Subsahariana, con excepción de Uganda, donde en los 80 la cifra de infectados alcanzaba el 30% de la población, actualmente sólo un 6% de los 26 millones de habitantes es portador del virus.

¿La estrategia de Uganda? Según la revista Science en su 30a. edición, el Gobierno puso en práctica la doctrina de la Iglesia mediante una estrategia de comunicación de “boca en boca”: abstinencia del sexo antes del matrimonio y fidelidad dentro del mismo, logrando aplazar la edad promedio del debut sexual, y en los ya activos, reducir el número de contactos sexuales mediante una constante lucha por la castidad.

El uso de anticonceptivos para disminuir embarazos tiene un efecto inverso, ya que su disponibilidad produce un aumento en la actividad sexual. Más actividad, más embarazos no deseados, más abortos. Y éste no es un problema de los países subdesarrollados, cuyos usuarios tienen menor grado de educación, sino también en países de primer mundo como Inglaterra, que tiene el mayor porcentaje de embarazos de adolescentes de toda Europa Occidental (The Social Exclusion Unit. Teenage Pregnancy. Report No. Cmnd 4342), por lo que el Gobierno de Tony Blair ha implementado programas que fomentan la virginidad en el adolescente.

Ante esta correlación entre anticonceptivos, embarazos no deseados y abortos, los salvadoreños debemos seguir comprometidos con la defensa de la vida y rechazar enérgicamente artículos confusos y plagados de grises que atentan contra la dignidad de la persona humana, amenazada desde las escuelas.

¿Por qué dar condones cuando estadísticamente producen más Sida? ¿Por qué repartir anticonceptivos si más píldoras suponen más embarazos y más abortos? ¿Por qué si el 95% de los salvadoreños es cristiano, no se aprovecha este activo en la lucha contra estos males? Aquellos artículos que no respondan a preguntas básicas como éstas no deben ser tomados en serio, sino únicamente como los reportajes de la Venceremos a mediados de los 80.

*Lic. en Economía.

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