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Washington/REUTERS
El Diario de Hoy
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Los más importantes fabricantes de cigarrillos de Estados Unidos
fueron acusados de mentir y decir verdades a medias por 50 años
sobre los peligros de fumar, en el comienzo del juicio que por 280.000
millones de dólares les inicio el gobierno estadounidense.
En el inicio del mayor y más ambicioso juicio de la historia contra
el crimen organizado, el gobierno dijo que una reunión celebrada
en 1953 por los ejecutivos de la industria fue el punto inicial para una
conspiración con el fin de sembrar dudas sobre la relación
entre el cáncer y los cigarrillos.
La demanda lanzada en 1999 apunta a Altria Group Inc. y su unidad estadounidense
Philip Morris; Lorillard Tobacco, de Loews Corp.; Liggett Group, de Vector
Group Ltd.; R.J. Reynolds Tobacco, de Reynolds American Inc. y British
American Tobacco Investments Ltd, unidad de British American Tobacco Plc.
El Departamento de Justicia quiere que la industria entregue 280.000 millones
de dólares de beneficios pasados y busca regulaciones más
estrictas para la publicidad del sector.
Las compañías han negado las acusaciones y dicen que han
cambiado drásticamente sus prácticas de marketing desde
1998, cuando firmaron un acuerdo con los fiscales generales que restringe
la publicidad y somete a los fabricantes de cigarrillos a ser supervisados.
Los fabricantes también dicen que la multa los sacaría del
negocio y han desafiado la autoridad legal del gobierno a buscar beneficios
pasados.

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