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Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Volver a correr detrás
de sus hermanas o seguirle el paso a los animalitos que viven en su casa
será un verdadero desafío para Álvaro Leonel Pérez
Salvador, de apenas tres años, quien perdió la movilidad
en sus piernas cuando una bala le dañó una parte de la columna.
Los médicos del Hospital Bloom, donde permanece ingresado desde
el viernes 10 de septiembre, confirmaron que el niño padece una
paraplejia en sus miembros inferiores por las heridas localizadas en varias
vértebras (ver gráfico adjunto).
Los estudios revelan que hay una obstrucción en la respuesta
(nerviosa) del niño y esperamos que mejore con el tiempo, pero
eso llevará varios meses, informó Carlos Figueroa
Baltodano, director del Bloom.
El paciente permaneció una semana con ventilación mecánica
en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
La mañana del lunes, después de una sensible mejoría,
los pediatras le retiraron la respiración asistida.
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En memoria. Mariana Ortiz, abuela del niño
(primer plano), acompañada en el novenario.
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No obstante, el pequeño aún se recupera
de las perforaciones y las fracturas que le ocasionó el proyectil.
Si todo sigue su curso, en unos meses el paciente empezará la rehabilitación
física y la terapia psicológica para tratar de corregir
el trauma de una tragedia que se llevó a sus padres para siempre.
Ayer, la familia de Alvarito realizaba la misa de novenario para recordar
a los esposos, que perecieron pocas horas después de sufrir un
atentado cuando recibían atención de urgencia en el Hospital
Rosales.
No hay detenidos
Entre los rezos de María, ruega por nosotros, la familia
Salvador pedía por el eterno descanso de Leticia Salvador, de 29
años, y Jorge Amílcar Pérez, de 32, abatidos a tiros
frente a su hogar en el Cantón Copinco, en Olocuilta, La Paz.
El hecho, ocurrido a las 7:30 de la noche del 10 de septiembre, todavía
no ha sido esclarecido. Se desconocen los motivos o si los esposos Pérez
Salvador fueron víctimas del fuego cruzado.
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En tiempos mejores. Imagen de los esposos asesinados.
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Mi hija y el niño se estaban despidiendo
del muchacho cuando se oyeron los disparos. Cuando llegué a la
calle, ya estaban heridos y sangraban bastante, recuerda Mariana
Ortiz, abuela del pequeño, quien se hará cargo de su cuidado
tan pronto reciba el alta médica del hospital.
También tendrá que criar a las dos hermanas del niño,
de 10 y 9 años respectivamente, quienes viven en el humilde hogar.
Leticia laboraba en una maquila cercana a la casa, mientras que Jorge
atendía su propia joyería en Olocuilta.
Hay inflamación en la médula, por
la onda expansiva de la bala, lo que ha paralizado sus dos piernas
En unos tres meses hay que repetir las pruebas
para ver si el niño gana movilidad
Carlos Figueroa
Director del Bloom