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El Diario de Hoy
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El
Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, defendió ayer la
guerra en Iraq ante escépticos líderes mundiales, a quienes
exhortó a ayudar a que el país de posguerra se convierta
en una democracia, y prometió no ceder ante la insurgencia que
amenaza con más violencia a esa nación.
Bush compareció en la sede de las Naciones Unidas en momentos en
que aumentan las víctimas fatales estadounidenses en Iraq.
El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), Kofi Annan, en un discurso antes que Bush, comparó la matanza
de rehenes en Iraq con el abuso a prisioneros en cárceles a cargo
de estadounidenses.
Annan afirmó que ambos casos son abusos a los derechos humanos.
En una reciente entrevista con la BBC, Annan describió la invasión
liderada por Estados Unidos en Iraq como ilegal, de acuerdo a la Carta
de Naciones Unidas.
También destacó la importancia de lo que él describió
como la batalla entre naciones democráticas y el terrorismo y se
refirió a la toma de rehenes en Beslán.
Por su parte, el mandatario estadounidense citó la presencia del
primer ministro interino Iyad Allawi, entre los líderes mundiales
presentes en la sesión de la Asamblea General, como ejemplo de
un nuevo Iraq en camino a la democracia, junto con el Afganistán
post Talibán.
La ONU y sus países miembros deben responder a la solicitud
del primer ministro Allawi, y hacer más para ayudar a construir
un Iraq que sea seguro, democrático, federal y libre, dijo.
Además, representó el conflicto como un momento de oportunidad
para transformar el Oriente Medio, y, en directo desafío al primer
ministro Ariel Sharon, instó a Israel a imponer un congelamiento
en los asentamientos judíos en Cisjordania y la Franja de Gaza,
y a desmantelar enclaves no autorizados.
Otros temas a ser debatidos en la Asamblea General incluyen la reforma
de la ONU, la pobreza y el combate al terrorismo.