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PALABRAS.
El hombre de la lámpara maravillosa

Durante la exposición del famoso pintor Holmant Hunt había un cuadro que llamaba grandemente la atención. Era el de un hombre que tocaba a la puerta con la mano derecha, mientras que con la izquierda sostenía una lámpara. La obra se titulaba: “La luz del mundo”.

Publicada 22 de septiembre 2004, El Diario de Hoy


Carlos Balaguer
(pintorbalaguer@hotmail.com)

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Un crítico de arte que estaba entre los presentes le dijo al maestro que la obra estaba incompleta porque le faltaba el cerrojo. Hunt le respondió: “Ese hombre que mira allí es Jesús, tocando a la puerta. Esa puerta es la del corazón humano, que sólo se puede abrir desde adentro. Por esa razón no lleva cerradura. Porque sólo nosotros podemos abrir el corazón al Padre y a las demás personas”...

La historia de este cuadro famoso es la historia de la vida misma que sólo se puede ver con la luz del corazón. Se dice que la lámpara de Aladino era su misma alma. La misma lámpara maravillosa que alumbra la noche profunda y anchurosa de las esperanzas perdidas...
La misma linterna de aquel hombre que —convertido en dios— tocó a las puertas cerradas del corazón humano.

Esas puertas que cierran el miedo, la duda, el frío, la soledad o el dolor, son las mismas puertas que un día ha de abrir el tenue primer rayo de la aurora o el llamado del misterioso hombre de la lámpara encantada del amor...


DÍA A DÍA

El parlacen
En Centro América, los comunistas, con amplia representación en el Parlacen, han hecho del robo, del secuestro y del asesinato, métodos valiosos para hacerse con el poder y conservarlo, chocando frontalmente contra lo que la racionalidad y toda persona decente reconoce como el único fundamento posible de la vida pacífica y civilizada. Mientras en el Parlacen la tarea sea mezclar el agua con el aceite, no podemos esperar mucho de él.
Véase lo que sucede con la Corte Centroamericana de Justicia: los hondureños quieren salirse de ella, porque no les parece un fallo emitido por la Corte.

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