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Obesidad toca la puerta de Salud Pública

De la mano con la desnutrición. Una de cada dos mujeres padece de exceso de peso, según refleja una encuesta nacional. El estudio alerta de lo que puede ser “una epidemia de sobrepeso en las nuevas generaciones”. Las instancias sanitarias cuentan con dos clínicas en los hospitales Rosales y Bloom, recurso insuficiente para un problema complejo

Publicada 20 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

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Ivette Amaya
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

A la lucha que el país mantiene para tratar de reducir el índice de desnutrición infantil, se le suma un nuevo enemigo, de signo contrario, más reciente e igual de preocupante: el sobrepeso.

En la actualidad, Salud Pública está casi desarmado ante un problema que la Encuesta Nacional de Salud Familiar (Fesal) puso sobre la mesa hace seis años y que en un estudio más reciente (Fesal 2002-2003) advierte que “El Salvador está en el principio de lo que puede ser una epidemia de sobrepeso en las nuevas generaciones”.

Desde 1988, la investigación de carácter nacional destaca un incremento del 38 por ciento en el sobrepeso de los menores de cinco años.

También en las madres encuestadas, donde se refleja que el 35% padece de sobrepeso y casi un 20 por ciento es obesa.

Los especialistas responden:
Tres personas relacionas con el ámbito de la nutrición responden a algunas de las interrogantes más comunes relacionadas con este tema
¿Cuántas proteínas tienen las pupusas?
Aunque sus componentes tienen proteínas, este alimento pierde muchos de los nutrientes cuando se elabora. Es accesible por su precio económico y quita el hambre, pero no es rico en el aspecto nutricional.
¿Un niño gordo es un niño saludable?
Si bien es un tópico cultural, en ocasiones el sobrepeso de los pequeños les predispone a padecer enfermedades graves como la diabetes. Los expertos recomiendan el control de peso a partir de los dos años.
¿Cómo puedo saber si está enfermo?
Mareo constante por la falta de oxígeno, dolor de cabeza, sudoración helada, visión borrosa y hambre constante. Son los síntomas cuando el niño no tolera los azúcares, un problema que da paso a la diabetes infantil.
¿Qué puedo hacer para bajar peso?
La actividad física, en la medida que quema las calorías innecesarias, es beneficiosa para la salud. No hay que dejar de alimentarse, en todo caso hay que balancear las comidas y reducir el consumo de grasa.
¿Es cierto que hay que saber comer?
Algunos tips como comer tranquilo, sentado y sin distracciones para ser consciente de lo que se ingiere ayudan a perder peso. Servir en platos pequeños para crear la ilusión de que la comida es bastante, también ayuda.

Por departamentos, salvo Ahuachapán y San Vicente, en el resto, la población femenina con problemas de peso supera a la normal.

Los especialistas se refieren al Índice de Masa Corporal (IMC) para saber si una persona tiene sobrepeso. (ver el cálculo en el gráfico)

Gilda Miranda de Noyola, nutrióloga del hospital Rosales, reconoce que cada día se ve más este tipo de pacientes en el centro asistencial, generalmente con patologías asociadas como la diabetes, los problemas cardíacos y la hipertensión.

Al respecto, si se tiene en cuenta el principal centro de adultos del país, los casos de diabetes se han disparado en los últimos años.

En este sentido, sólo los accidentes de tránsito son la causa de más amputaciones de miembros que esa enfermedad.

También, los accidentes cerebrovasculares, estrechamente ligados a una adecuada circulación sanguínea, ocupan ya los primeros lugares entre las causas de muerte.

“Lo que hemos hecho es abrir una clínica de obesidad y nutrición. Ahí de cada 10 pacientes que vemos, la mitad está con sobrepeso y les estamos dando un enfoque multidisciplinario”, manifestó la profesional.

En este esfuerzo, al escaso personal dedicado a esta tarea, se une también la limitante de los fármacos que disminuyen el apetito y la absorción de grasa, fuera del cuadro básico de los hospitales nacionales.

Doble realidad

¿Fármacos para el control del apetito en el sistema público, en un país donde una parte considerable de la población no ingiere el mínimo de las calorías para vivir?

Lo cierto es que el país se enfrenta a una realidad donde coexisten un elevado grado de desnutrición en la zona rural, propia de los países más pobres, y una población urbana con exceso de peso, algo común de las áreas desarrolladas.

De hecho, la encuesta mencionada demuestra que el sobrepeso, enfermedad crónica que se caracteriza por el exceso de grasa en el cuerpo y por tanto de kilos de más, aumenta conforme lo hace el nivel socioeconómico de la familia.

Además, como apunta la nutricionista Rina de Quiñónez, el ambiente en el que se desenvuelve el joven está ligado al desarrollo de esta enfermedad.

“Si uno de los padres es obeso, el niño tiene un 50 por ciento de probabilidades de serlo contra un 10 en el caso de que los padres no lo sean”, apuntó Quiñónez.

Si la encuesta mencionada se refiere a los niños y las mujeres como las “víctimas” de lo que en los países desarrollados se denomina la epidemia del Siglo XXI, también los adolescentes, según un estudio realizado a 14 mil alumnos de 120 centros educativos de San Salvador hace dos años, tienen que desajustarse el cinturón.

Alarmante

El documento, Prevalencia de Sobrepeso y Obesidad en Adolescentes en la Zona Urbana, concluyó que el 27 por ciento de los jóvenes (en proporción similar hombres y mujeres) presentó sobrepeso. Además, y lo más importante, un porcentaje similar era obeso.

“Son resultados alarmantes porque competimos con los países que tienen mayor prevalencia de la obesidad”, reflexionó Miranda de Noyola acerca de un fenómeno que tiene sus principales aliados en el sedentarismo y “el desequilibrio de los alimentos que se acostumbran a comer”.

De hecho, el estudio concluyó que la relación de los estudiantes de bajo peso y obesos era de cinco a uno. Una comparación interesante que muestra cuáles van a ser en un futuro inmediato uno de los principales problemas de la salud pública en el país.


Dos clínicas en los centros nacionales

En el Bloom. Un niño es alimentado por su madre mientras espera pasar consulta. Foto: EDH

Un pequeño rótulo en letras azules anuncia la clínica de nutrición dentro del servicio de Endocrinología del hospital Rosales. De reciente creación, el centro es un primer esfuerzo encaminado a brindar una atención óptima a las personas que están “pasaditas de libras”.

Según Gilda de Noyola, nutrióloga del principal centro sanitario de adultos, la cantidad de pacientes es cada vez más alto, a tal punto que sobrepasan a los que padecen desnutrición.

“Vemos más pacientes obesos ingresados en el hospital, más problemas de diabetes y de enfermedades cardíacas, eso nos motivó a abrir la clínica”, expresó la especialista.

Día panamericano contra la obesidad
La Federación
Latinoamericana de Obesidad
acordó que el
15 de octubre se
celebre el día
panamericano
de la lucha contra la enfermedad.
- El objetivo es que la población tome conciencia de esta enfermedad, cada vez más común en el país.
- En palabras de la nutrióloga Gilda de Noyola, la Declaración de Florida, donde se acordó dedicar un
día al combate de este problema nutricional, obliga a promover esfuerzos que abarquen los sistemas de salud.
- Muchas enfermedades crónicas se pueden prevenir con un adecuado control de la alimentación.

“En la actualidad tenemos a 80 pacientes, tanto obesos como de bajo peso en el hospital”
Lissette de Hernández
Nutrióloga del Bloom

Además de ella, una sicóloga y una nutricionista completan un equipo, es probable que el único para adultos en el sistema nacional de Salud Pública, con limitantes en materia de personal y medicamentos.

Las mismas dificultades aparecen en el Hospital de Niños Benjamín Bloom, donde una especialista atiende a los cientos de menores que llegan referidos del resto del país en la clínica de obesidad y nutrición infantil.

“Actualmente tenemos a 80 pacientes, tanto obesos como de bajo peso, que son referidos para una educación alimentaria y una orientación familiar para cambiar los hábitos”, manifestó Lissette de Hernández, nutrióloga.

La falta de recursos y personal hace que la lista de espera para tener una consulta con la especialista en nutrición sea de más de un año.

En general, las profesionales comparten que, además de un problema de salud, existe un reto mayor que es el cambio de los hábitos y los puntos de vista de la población. El principal: la asociación errada de gordura como un signo de buena alimentación y salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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