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Atentos. Manuel Henríquez explica a sus compañeros
el proceso de restauración de un balaustre del siglo pasado.
Foto: EDH
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El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Reconstruir
narices, hacer y colocar pestañas, tallar y restaurar piezas de
madera son algunas de las actividades que aprenden casi una treintena
de jóvenes interesados en la conservación de antigüedades
en un curso para dichos fines.
Entre los asistentes se encuentran alumnos de diversas carreras universitarias,
encargados de Casas de la Cultura de varios departamentos en el país
y miembros del grupo que gestionó el curso, la Asociación
Museo Ciudad Delgado.
El curso se divide en cuatro módulos. Conservación
y restauración de la madera fue el primero y culminó
hace una semana. Carlos Leiva Cea, un artista restaurador con más
de 20 años de experiencia en la rama, compartió sus conocimientos
con los asistentes.
Vamos a reponer colores en las piezas que son policromadas en las
partes ausentes y hoy están restauradas. Los colores de las vestiduras
y en los encarnados, que son de difícil reposición a veces,
comentó el artista.
Leiva ha recuperado más de 50 piezas religiosas que son representativas
de Izalco, lugar del cual es originario. La mayoría de piezas que
están en manos del restaurador, datan del Siglo XVIII, y heredada
por los españoles.
El curso se inicia con la proyección de algunas figuras rescatadas
por Leiva, en donde describe las características de las mismas.
El maestro es muy metódico y los alumnos se muestran atentos en
lo que para otros hubiera sido aburrido.
Una de las alumnas preparaba en una cocina eléctrica los químicos
que luego utilizarían para empezar con el proceso de restauración:
Cola orgánica hecha de esqueleto de peces o de conejo, carbonato
de calcio y agua.
Mientras duró la clase, ninguno dio muestras de sueño. Después
de un corto receso, todos volvieron al aula del edificio Thomas Jefferson,
de la Universidad Tecnológica.
El curso es excepcional, porque se toma en cuenta el valor artístico
y cultural de las piezas, reconoció Manuel Henríquez,
uno de los aprendices.
Las piezas que están reparando pertenecen a la Asociación
Museo Ciudad Delgado. La entidad tiene un inventario de la colección
y actualmente realiza el proceso de registro ante el Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte (Concultura).
El módulo actual sobre cerámica, barro y vidrio, será
impartido por Claudia Cristiani, quien anteriormente era la encargada
del cuidado de las piezas de Museo Tin Marín.
El curso está dirigido a gente que maneja colecciones y que
no sabe cómo conservarlas. Se beneficia todo el país, porque
quienes están aquí serán multiplicadores de lo que
han aprendido en sus museos, dijo emocionada Dinora de Panamá,
presidenta de la Asociación Museo Ciudad Delgado.
Hemos aprendido a tratar las piezas dañadas y eso nos sirve
de mucho porque tenemos mucho interés en crear un museo religioso
con imágenes del siglo XVI y XVIII, comentó María
de los Ángeles Escobar.
La joven es originaria de Caluco, en Sonsonate, en donde se construyó
la primera iglesia católica.
Artesano de objetos antiguos
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Carlos Leiva Cea Foto: EDH
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Recientemente, Carlos Leiva Cea, un restaurador
de imágenes cristianas, ha preparado una compilación de
más de 50 piezas rescatadas y restauradas por él.
El libro, que saldrá a la venta con el nombre de El rostro
del sincretismo, es un inventario hecho luego de más de 20
años de investigación histórica.
Además aceptó impartir el curso de conservación y
restauración de madera en la Universidad Tecnológica movido
por el interés en las antigüedades, según confesó.
Cuando estas piezas se van a manos de gente que no las puede tratar,
es cuando se pierden piezas históricas, se lamentó
Leiva.
Los datos y fotografías recogidos en el libro se conservan como
documental en un disco compacto para mostrarlo a los alumnos que participaron
el curso.