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Jeanne se dirige a las Bahamas

Su ubicación. El fenómeno natural estaba localizado ayer a unos 210 kilómetros al este sudesde de la isla de San Salvador, en las Bahamas. Aún podría efectar a los EE.UU.

Publicada 20 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

En Dominicana. Una niña ayuda a llevar palos para construir una choza improvisada. Foto AP

AP
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

La tormenta tropical Jeanne castigó el fin de semana a la República Dominicana dejando cientos de personas varadas en los techos de sus casas inundadas, antes de amenazar al sudeste de las Bahamas.

La variante tormenta se dirigió al mar abierto ayer y los meteorólogos vaticinaron que giraría hacia el sur en el Océano Atlántico, esquivando al sudeste de Estados Unidos.

“Sucede cada tanto en las temporadas” de huracanes, manifestó el experto del Centro Nacional de Huracanes Eric Blake, refiriéndose al giro que se preveía para el martes.

Jeanne ha matado a nueve personas -siete en República Dominicana y dos en Puerto Rico- pero perdió fuerza después. Miles de personas tuvieron que ser evacuadas en República Dominicana el viernes.

Pero pocas horas después de bajar a la categoría de depresión tropical, retomó potencia el sábado y se convirtió nuevamente en una tormenta tropical.

Los meteorólogos dijeron que ayer podría fortalecerse. Era demasiado pronto para predecir si golpeará a Estados Unidos.

La tormenta permaneció sobre la República Dominicana después de tocar tierra como un huracán el jueves, con vientos de casi 129 kph.

El miércoles había castigado a Puerto Rico, provocando hasta 60 centímetros (dos pies) de precipitaciones, inundando casas y derribando tendidos eléctricos.

Les brinda apoyo. El mandatario estadounidense ordenó que se agilice el desembolso de la ayuda a las familias afectadas. Foto AP

Los pobladores de República Dominicana usaron palas para sacar el lodo de sus viviendas e intentaron salvar sus pertenencias en una población agrícola cercana a San Pedro de Macoris.

El pueblo estaba bajo unos tres metros (10 pies) de agua después que el río Soco se desbordó.

El agua había retrocedido ayer considerablemente. Los helicópteros gubernamentales rescataron a unas 200 personas varadas en los techos de sus casas, pero la mayoría de los 1.200 residentes habían acatado las órdenes de evacuación.

Javier se disipa

Mientra tanto, en el Océano Pacífico, la depresión tropical Javier se disipó mientras descargaba fuertes precipitaciones en la costa del noroeste de México el domingo en la mañana.

Javier aún podría provocar entre 2.5 y 8 centímetros de lluvia (1 a 3 pulgadas), de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de Miami.

La fuerza de los vientos se había reducido a unos 48 kilómetros por hora ayer por la mañana.

La depresión tropical se desplazaba con dirección norte-noroeste a unos 48 kph (30 mph).
Los mapas de pronósticos mostraban que se movía por el Golfo de California hacia Sonora, en México, y el estado de Arizona, en Estados Unidos.

Huracán Karl cobra fuerza

Aún se mantiene en las aguas del Océano Atlántico, cerca de las islas Antillas Menores en el Caribe.

202 kilómetros por hora tienen de potencia los vientos con los que cobra fuerza, manteniéndose entre las categorías 2 y 3.

11 tormenta de la temporada de huracanes con nombre en el Atlántico, la cual terminará hasta el 30 de noviembre, según los meteorólogos.

Bush camina entre las ruinas causadas por Iván

El Presidente George W. Bush llegó ayer a la Florida para recorrer las áreas devastadas por el huracán Iván, que destruyó miles de viviendas y negocios e inundó carreteras y puentes.

Se trata de la tercera visita de Bush al estado en las últimas semanas, todas para evaluar los daños de tres huracanes que este año han azotado sin pausa a la Florida.

El mandatario visitó a la vecina Alabama, también castigada por Iván, aunque primero llegó al estado que decidió las elecciones de 2000 y que aún se está recuperando de los otros dos huracanes recientes: Charley y Frances.

El gobernante caminó en una calle del noroeste de la Florida y observó viviendas destruidas, en cuyos jardines yacían tiradas secadoras de ropa y lámparas rotas, ventanas, sillas y microondas.

En medio de la devastación, también encontró respaldo político.

Un residente mantenía en alto un cartel de cartón con las palabras: “George Bush: ¡Usted tiene nuestro voto!”.

Otro, Jim Heinold, hacía flamear una bandera y le pidió al presidente que le autografiara una camiseta que llevaba su nombre.

“Hay personas que están peor que nosotros”, expresó Heinold a Bush.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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