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“Enfermos son prioridad”

“Haremos una evaluación del desempeño de los que integran la familia del Hospital San Juan de Dios y si todos han realizado bien su trabajo, no tienen nada que temer. Lo único que les he pedido es que me ayuden, porque este personal es el que más sabe”.

Publicada 20 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Trabajo conjunto. Es la meta de Rafael Enrique Guerra Alarcón, director del Hospital San Juan de Dios. Foto EDH

Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

La comunicación a todo nivel es la manera en la que el recientemente nombrado director del Hospital San Juan de Dios, Rafael Enrique Guerra Alarcón, espera echar a andar los proyectos del nosocomio.

Contar con la experiencia de un buen equipo de trabajo y conocer a través de un diagnóstico certero las necesidades del hospital, espera que sean los elementos que le ayuden a mejorar la atención a los pacientes en uno de los centros asistenciales más grandes del país.

¿Cuáles son los objetivos que se ha planteado realizar en su nuevo cargo?

El primero, seguir las líneas establecidas por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) que son políticas de Estado que deben cumplirse; segundo, acercarse a la comunidad, a la que nos debemos, pues en el proceso de salud todos somos importantes, pero son más los que nosotros denominamos como primer nivel de atención en las unidades de salud.

¿Cuáles serán sus prioridades tomando en cuenta que el Hospital San Juan de Dios es un centro de referencia para la zona occidental?

Prioridad es hacer un diagnóstico de lo que pasa. El 1 de septiembre pedí un estudio preliminar. Con base en eso vamos a decir qué tenemos y qué necesitamos. Es decir, la prioridad es la atención esmerada a la población para lo cual necesitamos recursos financieros, físicos, humanos. Esto es así porque la gente que está adentro del hospital es la que sabe mejor dónde nos aprieta el zapato.

En ese caso, ¿cuáles serían los principales problemas que ha podido percibir en el nosocomio y que considera que pueden ser solucionados a corto plazo?

Quizá el principal problema es la nueva organización que tenemos en Salud Pública y que ahora se ha integrado en el Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi), debido a que la gente todavía no comprende qué es un Sibasi.

No entiende a dónde debe ir a pasar consulta y siempre siguen utilizando el hospital como si se tratara de una unidad. Eso nos acarrea altos costos, debido a que el hospital tiene su propia función. Lo principal es darle a conocer al pueblo que deben acudir a las unidades más cercanas a su comunidad.

¿Considera que el hospital está preparado para atender una eventual emergencia. Por ejemplo, como los incidentes ocurridos en el penal La Esperanza, en San Salvador?

Considero que estamos preparados para ello. Me atrevo a afirmarlo, porque tenemos lo necesario para enfrentar una crisis. Contamos con los recursos humanos, gente muy capacitada y con experiencia, especialistas y subespecialistas.

Además, con recursos físicos para las emergencias. Somos uno de los hospitales más grandes de El Salvador. Contamos con planes de contingencia y un comité de emergencia.

¿Cuándo podrán percibirse los cambios en la infraestructura o programas que cubran las necesidades de los pacientes?

En la infraestructura espero conocer el diagnóstico en los próximas días y a partir de ahí nos daremos cuenta si es deficiente.

¿Habrá cambios en las jefaturas de las áreas del sanatorio?

Esa es la pregunta que la gente se hace cuando alguien nuevo llega. Lo que haremos es una evaluación del desempeño de los que integran la familia del hospital.

Si aprovechan el tiempo laboral, si todos lo han hecho bien hasta ahora, nada tienen que temer. Lo único que pido es que me ayuden para mejorar la atención de los pacientes, ya que para ellos trabajamos.

Perfil

Rafael Enrique Guerra Alarcón nació el 20 de marzo de 1957. Se graduó de médico en Cirugía General en la Universidad de El Salvador y su formación médica la realizó en el Hospital San Juan de Dios de Santa Ana.

Antes de ser nombrado como nuevo director del San Juan de Dios se desempeñó como jefe de cirugía ambulatoria del mismo centro asistencial.

Además, ha laborado en el Departamento de Cirugía del hospital de la ciudad, fue doctor destinado al Batallón de Sanidad Militar desde 1989 y de alta en la Segunda Brigada de Infantería, y cirujano de Bienestar Magisterial de 1992 hasta 2002.

Está casado y ha procreado cuatro hijas: Rosa Mélida, de 22 años; Maribel Alejandra, de 21; Wendy Jamileth, de 19; y Karina Saraí, de 2.

Le gusta practicar el deporte del fútbol y su pasatiempo favorito es salir a correr en las primeras horas de la mañana.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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