Sentirlas cercanas aunque estén lejos. De pronto despertamos del
eterno sueño (letargo) del Samsara (desierto de la vida en sánscrito)
y nos damos cuenta en ese repentino amanecer de la conciencia
de que hemos estado viviendo tal vez en una urbe de fieras o en un bosque
de ángeles.
Y la vida práctica, real, cotidiana, nos perturba a punto de que
tenemos que refugiarnos dentro de nuestro santuario para no olvidar nuestro
sueño divino. Como el joven Bhuda, te das cuenta de pronto que
todos duermen en palacio: los súbditos, la corte, la guardia real,
sus majestades también duermen bajo el fierro dorado de sus coronas
y de sus espadas sangrientas. Entonces tienes que escapar de aquel siniestro
reino intramuro y adentrarte en el esplendoroso y alumbrado valle del
amanecer de la conciencia.
El mundo material donde tienes que soñar la realidad, que es otra
manera de despertar y realizar tus anhelos. Te pueden rodear seres que
te aman, pero que no te comprenden, que no saben soñar, que se
dicen realistas, estatuas de cordura, pero que olvidaron la
realidad del alma y se detuvieron en la realidad fría de las cosas
y de la materia. Los mismos que se burlan de los soñadores están
calladamente tristes de no tener un sueño de amor dentro de sí
mismos.
Es entonces cuando huyes de los seres dormidos y sólo buscas a
los que sueñan, tus almas afines en el cosmos...
Dia a día
Los secuestros de aeronaves, diabólica industria
iniciada por Fidel Castro en la Década de los Sesenta, puso en
marcha un aparataje de controles que merma las libertades individuales
y ha costado enormes sumas de dinero a prácticamente todas las
naciones del globo, factura que se pasa a la humanidad entera. Desde los
surrealistas registros a los pasajeros en los aeropuertos estadounidenses,
hasta adicionales costos de los pasajes, las tardanzas y la militarización
de zonas urbanas, puertos, complejos de edificios y fábricas, la
gente es menos libre y más vigilada. En todo esto los secuestros
son una de las armas claves del terrorismo en su lucha contra la civilización.