El Diario de Hoy
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Gracias a una bastante
generalizada percepción de que las cosas han ido mejorando,
pudo el país sobreponerse a la amenaza comunista en marzo pasado.
La gran labor llevada a cabo por el FISDL durante la gestión de
Miguel Ángel Simán, el incremento y mejoría de las
carreteras que dirigió José Ángel Quirós,
la reconstrucción de escuelas bajo Evelyn de Lovo después
de los terremotos, así como la ampliación de los servicios
de salud y otras necesidades, se miran y se tocan. Pero no
hay peor ciego que quien no quiere ver.
Como lo hemos mencionado en innumerables ocasiones, la zurdería
repite una y cien mil veces que cada vez los ricos son más
ricos y los pobres más pobres. Asombra inclusive que personas
en mejor posición de saber, den crédito a semejante barbaridad.
La creen pese a la información pública que lo desmiente,
y al cúmulo de señales que hay al respecto. Sin duda no
estamos como quisiéramos estar, pero eso se debe a la guerra enloquecida
del comunismo contra El Salvador, y a las disparatadas medidas de los
duartistas durante la década perdida. Es por culpa de ellos que
nuestro país no alcanzó un nivel de vida comparable al de
Portugal. Y en el caso de Nicaragua, los sandinistas se las arreglaron
para convertirla en el tercer país más pobre del Hemisferio
después de Cuba y de Haití.
¿De dónde eso de que los ricos son cada vez más
ricos y los pobres más pobres? Pues viene de Marx y es el
argumento básico de El Capital. La teoría del
empobrecimiento imparable y progresivo del proletariado lleva
a la conclusión de que un mal día las masas
se levantarán contra los explotadores para establecer
su dictadura. Y eso precisamente quisieron hacer los comunistas en El
Salvador durante la década perdida y sigue siendo su meta. ¡Nada
de democracia ni esquemas burgueses!
Que la gente conozca lo hecho
La denuncia sobre el imparable empobrecimiento es automática;
se lee en entrevistas, se oye en la Asamblea, lo dicen en programas radiofónicos
y televisivos y lo machacan en mil cátedras universitarias. Ya
comentamos el aire de indignación con que la rectora de la Universidad
Nacional, la del cocowash, lo repite. Es evidente que la buena
señora no ha ido al interior del país a conocer lo que se
ha hecho en los últimos diez años y sobre todo desde la
guerra. Lo grave es que lo dice sin aportar ningún dato que apoye
su infundio. Y esa clase de bazofia se imparte con solemnidad a los indefensos
estudiantes de la UES.
De allí que el gran desafío del gobierno no es tanto hacer
obra social, que la ha venido haciendo, sino combatir la campaña
de difamación permanente que la izquierda efectúa sin descanso
contra nuestras realidades y nuestra institucionalidad. Pues por más
que se haga, por mejores que sean los programas y más significativos
los logros, allí estarán los zurdos diciendo que cada
día que pasa, la gente está peor.
Por más obra que se haga, por más visibles que sean los
logros, la campaña insidiosa continúa. Lo que corresponde
es que el gobierno y las fuerzas constructivas del país hablen
de lo hecho y refuten también de manera permanente la calumnia.
Comiencen cuanto antes a ilustrar a sus propios cuadros dirigentes.