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“Queremos depurar el sistema penitenciario”

Esfuerzos. La Inspectoría General procurará un marco legal, adecuado, coherente y oportuno. Se lograría con una ley de la carrera penitenciaria

Publicada 19 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Fachada. Vista frontal del penal de Apanteos, donde presuntamente unos pocos custodios facilitan el ingreso de drogas. Foto: EDH/Walter Santos


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El Inspector General de Centros Penales, un militar retirado que pidió reserva de su nombre e imagen, negó conocer nombres de custodios del penal de Apanteos que presuntamente favorecen el ingreso de droga.

El funcionario mostró una lista enviada por el director del centro, que contiene varios nombres de custodios y otros empleados con problemas disciplinarios. “La nómina no especifica qué tipo de problemas ocasiona cada empleado. Es muy vaga”, indicó el funcionario.

La labor de la Inspectoría General de Centros Penales es garantizar los procedimientos de seguridad de acuerdo con la ley, así como administrar al personal de custodios.

Según el militar, la Inspectoría no puede destituir o suspender a un custodio por un simple rumor, pues la Ley Penitenciaria exige que se siga el debido proceso al custodio acusado de algún delito, esto es, que se le compruebe la acusación y que sea vencido en juicio, algo que pocas veces se ha logrado.

“Un proceso de investigación para destituir a un custodio es sumamente largo. Por aspectos de legislación laboral, no se puede destituir a un empleado problema. La ley les da tanta seguridad laboral que en este caso se convierte en una desventaja”, afirmó.

Peticiones
Además de
denunciar el tráfico de droga, algunos custodios piden mejoras a su
ejercicio.
Aumento de sueldo
Los custodios de Apanteos piden un sueldo similar al de los policías. Argumentan los riesgos que afrontan a diario. Actualmente dicen que ganan $240 mensuales.
Seguro de vida mejor
Al fallecer un custodio, su familia recibe $2,625 (¢30,000). Los custodios de Apanteos piden que sea igual al de los policías. Ésto
a raíz del asesinato de dos custodios.
Separación de reos
Debido a las reiteradas amenazas, los custodios han
pedido el traslado
de algunos internos.
Eso ya se resolvió en parte al enviar a los pandilleros a otras cárceles.

Esfuerzos

El funcionario aseguró que “se hacen esfuerzos por sanear el sistema penitenciario”. Citó como ejemplo que mañana se instalarán mesas de trabajo donde se analizarán reformas a dicho sistema.

En esas mesas se tratará de elaborar un proyecto de ley de la carrera penitenciaria, en la que se establecerían los mecanismos para actuar rápidamente en casos de corrupción supuesta o comprobada, que se produzca entre empleados del sistema carcelario. Ésto se halla regulado en otras instituciones en las que cuando alguien es investigado administrativamente, es separado o suspendido del cargo.

“Debemos tener un marco legal adecuado, coherente y ágil”, afirmó el inspector.
El funcionario dijo que tenían casos de custodios que habían sido destituidos por pérdida de confianza. “Ellos han recurrido a instancias legales y enfrentamos pleitos que llevan dos o tres años”, aseveró.

Desconfianza


El funcionario sostuvo que de momento sólo hay tres custodios encarcelados a quienes sí se les logró comprobar su participación en el trasiego de droga en diversos centros penales.
El inspector general lamentó la falta de confianza de los custodios en las autoridades penitenciarias. Dijo que éstos deberían aportar esas informaciones a las instancias legales correspondientes.

“Pero sucede que la persona que a veces da la información no está dispuesta a dar su testimonio ante las autoridades. Debido a falta de pruebas y de voluntad del testigo, es difícil seguir con la investigación”, dijo.

“Cuando nosotros preguntamos nadie dice nada. El silencio favorece ese tipo de cosas”, agregó.

El sistema hace lo que puede con lo que la ley le permite. Nosotros no podemos salirnos del marco legal, aseguró el militar, quien calificó de delicado al problema.

Sin embargo, los custodios entrevistados explicaron que prefieren guardar silencio porque de lo contrario, los señalados acaban por enterarse de quienes son los delatores, lo cual es un riesgo que puede ser mortal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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