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| La aplicación de controles en los penales,
para evitar el tráfico de drogas, ha propiciado la muerte de
autoridades penitenciarias. Foto: EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Entre una reunión
de pandilleros del penal de Apanteos y el asesinato de Marciano Chanico
y Samuel Zacarías, dos custodios del mismo presidio, sólo
hubo un día de diferencia.
En la tarde del miércoles 25 de agosto se realizó una reunión
de todas las clicas de la MS. Luego se juntaron sólo los líderes.
Fue allí donde se les puso luz verde (acuerdo de matar)
a los dos custodios, según se informaron extraoficialmente empleados
del penal. Lo de la reunión les consta; lo del acuerdo lo supieron
por rumores. Una fuente policial afirmó que más o
menos así sucedió.
El viernes 27, entre ocho y nueve de la noche, los dos custodios fueron
acribillados cerca de sus viviendas en el cantón El Barro, de Ahuachapán.
Los mataron con aproximadamente media hora de diferencia; el tiempo justo
para salvar la distancia que había entre las casas de las víctimas.
Los asesinos dejaron huérfanos de padre a seis menores en edad
escolar. Posteriormente vía telefónica comenzaron a proferir
amenazas contra las viudas. Ambas tuvieron que huir y refugiarse donde
parientes. Los niños abandonaron la escuela.
Los presuntos motivos del crimen fueron discordias que los custodios,
en el desempeño de sus labores, sostuvieron con los mareros. Éstos
estaban furiosos con una de las víctimas, que participó
en la requisa, en junio. El 13 del mismo mes comenzaron a amenazarle por
teléfono.
Los custodios entrevistados coinciden en afirmar que sus ex compañeros
no estaban inmiscuidos en el tráfico de drogas ni en otras anomalías.
El asesinato fue cometido por pandilleros del cantón donde ambos
residían.
El temor ha obligado a una de las viudas a no declararse ofendida de los
criminales, según lo dijo a El Diario de Hoy, para no arriesgar
a su demás familia. Yo, como mi esposo, soy cristiana y la
justicia se la dejo a Dios, sostuvo la mujer. Pero del crimen hay
varios testigos.
En la policía no quisieron hablar del caso. Alegan que podría
echarse a perder la investigación.
Otras víctimas
Aproximadamente dos meses antes del doble asesinato, otros dos custodios
fueron atacados a tiros, pero tuvieron mejor suerte. Sólo resultaron
heridos.
También se supo que uno más fue golpeado dentro del penal,
por dos custodios que están metidos en el narcotráfico.
Las fuentes saben quiénes fueron los autores.
El motivo, según los informantes, fue que ese custodio notificó
a las autoridades del penal, que otros compañeros le habían
propuesto meterse al negocio de drogas.
Se preguntan, cómo lo supieron los mafiosos y es por ello que guardan
silencio cuando las autoridades penitenciarias los instan a denunciar
los problemas.
Ligan a custodio en el asesinato de compañeros
El 31 de mayo de 2003, Héctor Armando Rauda, custodio
del penal de Quezaltepeque, fue sorprendido dentro del presidio con un
paquete de marihuana, por Norberto Hernández, su compañero.
Al ser detenido, Rauda gritó a unos reclusos: Hey, perdí
el cargamento; posteriormente les dijo quién se lo había
decomisado. Cuatro días después, seis mareros mataron a
Hernández en la comunidad Villa Madrid, Colón, cuando iba
a trabajar al presidio.
El asunto no paró ahí. el 26 de junio del mismo año,
el director de la penitenciaría Carlos Ernesto Moreira, fue asesinado
a pocos metros del penal.
El comisionado Douglas Omar García Funes, aseguró
que la muerte del funcionario estaba relacionado al decomiso de marihuana
que le hicieron a Rauda.
También en esa ocasión, Rodolfo Garay Pineda, director general
de Centros Penales, dijo que Moreira, en cuanto asumió la dirección,
implementó medidas para erradicar el ingreso de drogas.
Rauda aún guarda prisión acusado de tráfico de estupefacientes.
Por las muertes de Hernández y Moreira, no hay detenidos.
Extraoficialmente se supo que Rauda, ya había sido destituido por
otras faltas, pero recurrió a instancias legales que ordenaron
su restitución.
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Crimen paso a paso
Sólo un día medió entre la reunión en
la que presuntamente se acordó asesinar a dos custodios y
el día en que mareros los ejecutaron. De ello hay varios
testigos que señalan a éstos como los responsables.
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Comienzan las discordias
Requisa
A principio de junio, Marciano Chanico y Samuel Zacarías
participaron en una requisa en los recintos donde se alojaban los
salvatruchos.
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Inicia
intimidación
Amenazas
El 13 de junio, desconocidos
amenazaron vía telefónica a
una de las futuras víctimas.
Le dijeron que matarían hasta sus hijos.
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Reunión
de mareros
Acuerdo
El 25 de agosto, las clicas
del penal se reunieron. Luego lo hicieron sólo los jefes.
Se presume que ahí se planeó el doble crimen.
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Ejecutan la orden
Los asesinatos
Entre las 8 y 9 de la noche del 27 de agosto, Chanico y Zacarías
fueron acribillados cerca de sus
residencias, en un lapso de media hora.
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