elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Mareros presos ordenaron matar a dos custodios

Conocidos. Una de las viudas no se mostrará ofendida por temor a represalias. Otra fue amenazada después del asesinato. Los presuntos asesinos son reconocidos mareros

Publicada 19 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

La aplicación de controles en los penales, para evitar el tráfico de drogas, ha propiciado la muerte de autoridades penitenciarias. Foto: EDH


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Entre una reunión de pandilleros del penal de Apanteos y el asesinato de Marciano Chanico y Samuel Zacarías, dos custodios del mismo presidio, sólo hubo un día de diferencia.

En la tarde del miércoles 25 de agosto se realizó una reunión de todas las clicas de la MS. Luego se juntaron sólo los líderes.

Fue allí donde “se les puso luz verde” (acuerdo de matar) a los dos custodios, según se informaron extraoficialmente empleados del penal. Lo de la reunión les consta; lo del acuerdo lo supieron por rumores. Una fuente policial afirmó que “más o menos” así sucedió.
El viernes 27, entre ocho y nueve de la noche, los dos custodios fueron acribillados cerca de sus viviendas en el cantón El Barro, de Ahuachapán.

Los mataron con aproximadamente media hora de diferencia; el tiempo justo para salvar la distancia que había entre las casas de las víctimas.

Los asesinos dejaron huérfanos de padre a seis menores en edad escolar. Posteriormente vía telefónica comenzaron a proferir amenazas contra las viudas. Ambas tuvieron que huir y refugiarse donde parientes. Los niños abandonaron la escuela.

Los presuntos motivos del crimen fueron discordias que los custodios, en el desempeño de sus labores, sostuvieron con los mareros. Éstos estaban furiosos con una de las víctimas, que participó en la requisa, en junio. El 13 del mismo mes comenzaron a amenazarle por teléfono.
Los custodios entrevistados coinciden en afirmar que sus ex compañeros no estaban inmiscuidos en el tráfico de drogas ni en otras anomalías. El asesinato fue cometido por pandilleros del cantón donde ambos residían.

El temor ha obligado a una de las viudas a no declararse ofendida de los criminales, según lo dijo a El Diario de Hoy, para no arriesgar a su demás familia. “Yo, como mi esposo, soy cristiana y la justicia se la dejo a Dios”, sostuvo la mujer. Pero del crimen hay varios testigos.

En la policía no quisieron hablar del caso. Alegan que podría echarse a perder la investigación.

Otras víctimas


Aproximadamente dos meses antes del doble asesinato, otros dos custodios fueron atacados a tiros, pero tuvieron mejor suerte. Sólo resultaron heridos.

También se supo que uno más fue golpeado dentro del penal, por dos custodios que están metidos en el narcotráfico. Las fuentes saben quiénes fueron los autores.

El motivo, según los informantes, fue que ese custodio notificó a las autoridades del penal, que otros compañeros le habían propuesto meterse al negocio de drogas.

Se preguntan, cómo lo supieron los mafiosos y es por ello que guardan silencio cuando las autoridades penitenciarias los instan a denunciar los problemas.

Ligan a custodio en el asesinato de compañeros

El 31 de mayo de 2003, Héctor Armando Rauda, custodio del penal de Quezaltepeque, fue sorprendido dentro del presidio con un paquete de marihuana, por Norberto Hernández, su compañero.

Al ser detenido, Rauda gritó a unos reclusos: “Hey, perdí el cargamento”; posteriormente les dijo quién se lo había decomisado. Cuatro días después, seis mareros mataron a Hernández en la comunidad Villa Madrid, Colón, cuando iba a trabajar al presidio.

El asunto no paró ahí. el 26 de junio del mismo año, el director de la penitenciaría Carlos Ernesto Moreira, fue asesinado a pocos metros del penal.

Lea además
“Queremos depurar el sistema penitenciario”

El comisionado Douglas Omar García Funes, aseguró que la muerte del funcionario estaba relacionado al decomiso de marihuana que le hicieron a Rauda.

También en esa ocasión, Rodolfo Garay Pineda, director general de Centros Penales, dijo que Moreira, en cuanto asumió la dirección, implementó medidas para erradicar el ingreso de drogas.

Rauda aún guarda prisión acusado de tráfico de estupefacientes. Por las muertes de Hernández y Moreira, no hay detenidos.
Extraoficialmente se supo que Rauda, ya había sido destituido por otras faltas, pero recurrió a instancias legales que ordenaron su restitución.

Crimen paso a paso
Sólo un día medió entre la reunión en la que presuntamente se acordó asesinar a dos custodios y el día en que mareros los ejecutaron. De ello hay varios testigos que señalan a éstos como los responsables.
Comienzan las discordias

Requisa

A principio de junio, Marciano Chanico y Samuel Zacarías participaron en una requisa en los recintos donde se alojaban los salvatruchos.
Inicia intimidación

Amenazas

El 13 de junio, desconocidos
amenazaron vía telefónica a
una de las futuras víctimas.
Le dijeron que matarían hasta sus hijos.
Reunión de mareros

Acuerdo

El 25 de agosto, las “clicas”
del penal se reunieron. Luego lo hicieron sólo los jefes. Se presume que ahí se planeó el doble crimen.
Ejecutan la orden

Los asesinatos

Entre las 8 y 9 de la noche del 27 de agosto, Chanico y Zacarías fueron acribillados cerca de sus
residencias, en un lapso de media hora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW