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| Simposium. Unas 300 personas acudieron al Congreso
sobre Alzheimer realizado ayer. Foto: EDH |
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Es un tipo de demencia,
pero la confunden con locura y si bien la enfermedad de Alzheimer es incurable,
al menos hay posibilidad de dar la mejor calidad de vida a los pacientes
que la sufren.
Estas fueron entre otras las conclusiones a las que llegaron ayer neurólogos
y otros participantes en el X Simposio Nacional de Alzheimer, realizado
por la Asociación de Familiares de Pacientes, en el marco del Día
Mundial dedicado a esta enfermedad, previsto para el 21 de septiembre.
En El Salvador es prácticamente la única reunión
en la que se habla de esta enfermedad, de sus características,
del impacto, y de la necesidad de que la gente aprenda a reconocerla,
como uno de los objetivos para levantar un registro real de la cantidad
de personas que la padecen.
Algunos médicos salvadoreños apuntan el difícil diagnóstico
de la enfermedad, como un obstáculo para que su verdadera realidad
numérica no figure en las estadísticas de morbilidad o mortalidad
a nivel oficial.
En el mundo, se calcula que entre el 6 y el 10 por ciento de la población
adulta padece este transtorno, por lo que en el país se estima
que entre 30 y 50 mil del medio millón de salvadoreños que
sobrepasan los 60 años podría estar afectados por este padecimiento.
Sin embargo, las estimaciones son meras presunciones, porque a juicio
de algunos neurólogos como Ricardo López Contreras y Carlos
Díaz Manzano, debido a que los síntomas de la enfermedad
se confunden con otros padecimientos.
Alerta y acción
Pero, más que culpar a las instituciones o personas, estos doctores
señalan la falta de información en la población para
que reconozcan los signos de esta enfermedad.
Se sabe, entre otras cosas, que afecta a cualquier persona y aparece en
la vejez. Existe un 3% de posibilidad de que se padezca a partir de los
65 años.
¿Cómo saber que un familiar la padece? Una señal
inequívoca es que aparte de la pérdida de la memoria, existe
dificultad para ejecutar actividades motoras cotidianas, problemas del
lenguaje, desorientación y alteraciones en el comportamiento. ¿Sé
cura? No. Pero con tratamiento adecuado se puede retardar la muerte y
sobre todo dar una mejor calidad de vida al paciente.