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El salvador en perspectiva
El problema del FMLN

Lo que justifica todo ésto es el desgano que el bloque de diputados del FMLN siempre muestra para aprobar leyes que propone el Gobierno actual, que son de beneficio para todos

Publicada 19 de septiembre 2004, El Diario de Hoy


Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

El problema del FMLN es que nunca ha sido un partido político homogéneo, unificado, con bases, principios y pautas bien definidos. Como consecuencia de los Acuerdos de Paz, se metieron los distintos elementos que formaban los grupos antigubernamentales que se enfrentaban con el ejército, que defendía el país contra el dominio comunista; al estilo de Nicaragua con el apoyo del bloque soviético, ignorando las diferencias ideológicas que les separaban.

El resultado fue entregar el mando a una mal definida entidad, sin clara visión de lo que buscaba, que sólo estaba de acuerdo en el punto de emascular el ejército y destruir la existente estructura de seguridad pública e infiltrarla hasta la saciedad con ex miembros de las fuerzas anárquicas izquierdistas extremas, contrario a lo pactado.

Hay una realidad que tanto la derecha como la izquierda ignoraron al aceptar las bases para el cese de hostilidades y terminar con la implacable corriente de sangre, destrucción material y paralización de las actividades normales.

Lo que ignoraban todos, y siguen cerrando los ojos, es que el comunismo y la democracia no son hermanos y no se pueden mezclar. Como decía Abraham Lincoln al rehusar medidas de medias tintas al derrotar al sur en la Guerra Civil estadounidense: “Una nación no puede existir la mitad libre y la mitad esclava”. Decimos nosotros que una nación no puede existir mitad libre y mitad comunista y totalitaria.

Como afirmaba un crítico acerbo del intento de transformar al FMLN en un partido político democrático: “Es igual si los aliados hubiesen pactado con los nazis de dejar a Hitler a la cabeza del partido y permitirles participar en el gobierno”.

Por ningún vuelo de la imaginación se puede aceptar que la conducta del FMLN es democrática. Creemos que algunos críticos no están lejos de la verdad cuando dicen que se puede describir la conducta de los líderes ortodoxos del FMLN en sus gestiones, que califican al Gobierno como fascista o totalitario, menos democrático.

Lo que justifica todo esto es el desgano que el bloque de diputados del FMLN siempre muestra para aprobar leyes que propone el Gobierno actual, que son de beneficio para todos.

Uno de ellos ha sido la terquedad del diputado del FMLN, que representa a los dueños de empresas de autobuses, que se opone a sacar de circulación ve- hículos antiguos que ponen en peligro las vidas de pasajeros y transeúntes. Igualmente, el atraso en imponer el seguro obligatorio y la revisión completa de un vehículo, incluyendo las emanaciones dañinas para el medio ambiente, que es contrario a los derechos del público.

Médicos han atribuido muchas enfermedades respiratorias al alto grado de contaminación ambiental en el país. Otro ejemplo de las acciones antidemocráticas del FMLN ha sido negarse a aprobar el presupuesto hasta lograr ciertas ventajas partidistas.

Por último, vamos a tratar un punto en el que tanto la izquierda como la derecha y hasta la gran masa de salvadoreños apolíticos tienen responsabilidad. El ejemplo de este mal endémico lo encontramos en el rechazo de la Asamblea a una ley para proteger a menores contra abusos de coyotes, a quienes parientes que residen ilegalmente en Estados Unidos les encomiendan trasladar a sus hijos a ese país por $8,000 o $9,000 cada uno.

La ley fue rechazada por muy severa, porque penaba con encarcelamiento hasta de diez años a los parientes, abuelos, tíos u otros, que entregaban los menores a los coyotes.
El argumento básico era que se consideraba injusto castigar un intento de reunificación de una familia. No hay manera de legalizar la entrada de un hijo de un ilegal a Estados Unidos. Es el caso que para los salvadoreños no hay ley inviolable.

Si no hay santo que haga el milagro, canonizan uno.
Es obvio que un indocumentado tiene que tomar el camino de la ilegalidad si quiere reunirse con sus hijos, lo que para ello justifica violar la ley.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.



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