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Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
El problema del FMLN es que nunca ha sido un partido político homogéneo,
unificado, con bases, principios y pautas bien definidos. Como consecuencia
de los Acuerdos de Paz, se metieron los distintos elementos que formaban
los grupos antigubernamentales que se enfrentaban con el ejército,
que defendía el país contra el dominio comunista; al estilo
de Nicaragua con el apoyo del bloque soviético, ignorando las diferencias
ideológicas que les separaban.
El resultado fue entregar el mando a una mal definida entidad, sin clara
visión de lo que buscaba, que sólo estaba de acuerdo en
el punto de emascular el ejército y destruir la existente estructura
de seguridad pública e infiltrarla hasta la saciedad con ex miembros
de las fuerzas anárquicas izquierdistas extremas, contrario a lo
pactado.
Hay una realidad que tanto la derecha como la izquierda ignoraron al aceptar
las bases para el cese de hostilidades y terminar con la implacable corriente
de sangre, destrucción material y paralización de las actividades
normales.
Lo que ignoraban todos, y siguen cerrando los ojos, es que el comunismo
y la democracia no son hermanos y no se pueden mezclar. Como decía
Abraham Lincoln al rehusar medidas de medias tintas al derrotar al sur
en la Guerra Civil estadounidense: Una nación no puede existir
la mitad libre y la mitad esclava. Decimos nosotros que una nación
no puede existir mitad libre y mitad comunista y totalitaria.
Como afirmaba un crítico acerbo del intento de transformar al FMLN
en un partido político democrático: Es igual si los
aliados hubiesen pactado con los nazis de dejar a Hitler a la cabeza del
partido y permitirles participar en el gobierno.
Por ningún vuelo de la imaginación se puede aceptar que
la conducta del FMLN es democrática. Creemos que algunos críticos
no están lejos de la verdad cuando dicen que se puede describir
la conducta de los líderes ortodoxos del FMLN en sus gestiones,
que califican al Gobierno como fascista o totalitario, menos democrático.
Lo que justifica todo esto es el desgano que el bloque de diputados del
FMLN siempre muestra para aprobar leyes que propone el Gobierno actual,
que son de beneficio para todos.
Uno de ellos ha sido la terquedad del diputado del FMLN, que representa
a los dueños de empresas de autobuses, que se opone a sacar de
circulación ve- hículos antiguos que ponen en peligro las
vidas de pasajeros y transeúntes. Igualmente, el atraso en imponer
el seguro obligatorio y la revisión completa de un vehículo,
incluyendo las emanaciones dañinas para el medio ambiente, que
es contrario a los derechos del público.
Médicos han atribuido muchas enfermedades respiratorias al alto
grado de contaminación ambiental en el país. Otro ejemplo
de las acciones antidemocráticas del FMLN ha sido negarse a aprobar
el presupuesto hasta lograr ciertas ventajas partidistas.
Por último, vamos a tratar un punto en el que tanto la izquierda
como la derecha y hasta la gran masa de salvadoreños apolíticos
tienen responsabilidad. El ejemplo de este mal endémico lo encontramos
en el rechazo de la Asamblea a una ley para proteger a menores contra
abusos de coyotes, a quienes parientes que residen ilegalmente en Estados
Unidos les encomiendan trasladar a sus hijos a ese país por $8,000
o $9,000 cada uno.
La ley fue rechazada por muy severa, porque penaba con encarcelamiento
hasta de diez años a los parientes, abuelos, tíos u otros,
que entregaban los menores a los coyotes.
El argumento básico era que se consideraba injusto castigar un
intento de reunificación de una familia. No hay manera de legalizar
la entrada de un hijo de un ilegal a Estados Unidos. Es el caso que para
los salvadoreños no hay ley inviolable.
Si no hay santo que haga el milagro, canonizan uno.
Es obvio que un indocumentado tiene que tomar el camino de la ilegalidad
si quiere reunirse con sus hijos, lo que para ello justifica violar la
ley.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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