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La nota del día
Dos “marufiadas” para la Plenaria

Que no haya instituto, o no estén conectados a la Internet no es lo importante: la gran meta mafiosa es dotarlos de centros de vicio con su droga y su prostitución organizada

Publicada 19 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Son dos las grandes “marufiadas” que se pretenden consumar en la plenaria legislativa de hoy: permitir que las alcaldías autoricen las chiviaderas que les vengan en gana, y salvar el fracasado negocio de los parquímetros, engendro éste de los primeros meses de la alcaldía Silva. Como si no fuera suficiente todo lo que se ha denunciado respecto al pestilente negocio, o el fracaso de los parquímetros, instalados por una empresa “mixta” que busca mantener un pie en lo público pero con el bolsillo privado.

Las chiviaderas están prohibidas por la Ley de Policía vigente y que data de 1885, es decir, una legislación sancionada por el tiempo y que es muy sabia a ese respecto. Valiéndose de otra malandrinada es que el ex alcalde de San Salvador Mario Valiente autorizó el establecimiento de salas con tragaperras (“the one armed bandit”), pero de las tragaperras se pasó a la gama completa de juegos prohibidos e infames: ruleta, dados y cartas. En un histórico reportaje de EL DIARIO DE HOY, se informó que los grupos que en ese entonces (y sin duda también hoy) manejaban las chiviaderas estaban bajo control de mafias criminales. La denuncia hizo que un impresentable coronel hondureño acusara al director y al editor de este diario, contencioso que retiró después de ser publicadas en estas páginas, las contundentes pruebas que se habían acumulado.

Lo de los parquímetros es otra célebre movida. Primero, ajustándose a la efemelenista práctica, se creó una “empresa mixta” para evitar concursos públicos y las fiscalizaciones de la Corte de Cuentas. Luego, para justificar los cobros, se anuló la disposición constitucional sobre el libre tránsito, con lo que las municipalidades podían cobrar a los automovilistas por el derecho de ingreso a la ciudad. Eso como ahora quieren hacer cobrando por el uso “del espacio electromagnético” para gravar las antenas de radiodifusión. El siguiente paso, lo podemos esperar, será cobrar a las líneas aéreas por “el uso” del espacio atmosférico en sus vuelos.

Todo cantón con su chiviadera

La única empresa cuyo giro es instalar y mantener parquímetros es, como lo señalamos, la “mixta” fundada por el ex alcalde Silva y la municipalidad que presidía. Pues ahora se pretende que en virtud de una ley de la República, la fuerza pública, incluyendo el anticonstitucional CAM, obligue a los automovilistas a pagar a una empresa privada, o “mixta”, dinero por estacionarse en una calle pública. Es decir, se quiere legislar en beneficio de un monopolio, lo que es la peor de las prácticas abusivas de cualquier gobierno. De aceptarse esto, se dejarían abiertas las puertas para que se vayan estableciendo toda clase de “empresas mixtas” (con los bolsillos privados) con protecciones y canonjías estatales.

Respecto a las chiviaderas, asombra cómo no sólo siguen funcionando, sino los recurrentes esfuerzos para lograr que se extiendan por todo el territorio. No basta con desplumar a los pobres vecinos del Gran San Salvador y un par de otras ciudades, sino que se aspira a que hasta el más humilde cantón cuente con su ruletas, sus dados y sus tragaperras. Que no haya instituto, o no estén conectados a la Internet no es lo importante: la gran meta mafiosa es dotarlos de centros de vicio con su droga y su prostitución organizada.

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