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| Cadencioso. Para los atletas salvadoreños
no hubo pista que se les resistiera. Triunfaron hasta en la de baile.
Una recompensa bien merecida. Foto EDH/Nelson
Dueñas |
Periodistas: Mario Posada
y Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Salvador
conquistó ayer por sexta vez consecutiva el título de los
Juegos del Consejo del Istmo Centroamericano de Deportes y Recreación
(Codicader) al sumar 71 medallas de oro, cinco más del pronóstico
elaborado antes de partir hacia Managua.
Las últimas preseas de la competición fueron gracias al
atletismo, al fútbol, al karate y al tenis de mesa.
La patinadora Diana Platero se convirtió en la reina de la justa
regional, al adjudicarse cinco primeros lugares. Fue escoltada por los
nadadores Ileana Murillo y Juan Guerra y el mediofondista Marlon Monterrosa,
con cuatro oros cada uno.
La dorsista Claudia Loucel fue la primera deportista salvadoreña
en ganar un oro en territorio nicaragüense. La última conquista
llegó por intermedio del karateca Manuel Romero, en la categoría
de más de 65 kgs.
La nota agradable la pusieron los deportes de conjunto, principalmente
la oncena futbolística del Instituto Nacional de El Tránsito,
que arrasó con cuanto equipo se le cruzó en el camino y
se llevó la medalla de oro hasta San Miguel.
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| De todo. La alegría se hizo presente al
final del evento. Foto EDH/Nelson Dueñas
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Aunque no ganaron el primer lugar, tanto el Instituto
Técnico Ricaldone, plata en voleibol; el Centro Educativo Andrés
Bello, bronce en béisbol; y el colegio Belén, bronce en
baloncesto, dejaron una buena impresión en la retina de los aficionados
pinoleros y de las autoridades deportivas estudiantiles centroamericanas,
este año.
El dominio nacional fue abrumador. Por ejemplo, el patinaje no tuvo piedad
de nadie, y de 10 oros en disputa, se los llevó todos.
Igual sucedió con el tenis de campo, que se llevó para El
Salvador las siete medallas doradas en contienda.
El himno nacional cuscatleco sonó tantas veces en territorio pinolero
que muchas de las personas congregadas en los distintos escenarios deportivos
aseguraron que hasta ya me lo sé de memoria.
El festejo
Al mediodía, todas las competiciones ya habían terminado.
A eso de las 2:00 p.m., la embajada de El Salvador en Nicaragua ofreció
una recepción al pequeño grupo cuscatleco que todavía
se encuentra en tierras pinoleras.
Ahí pudieron degustar de algunos platillos típicos nacionales,
como pupusas, tamales, enchiladas y refresco de horchata.
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| A bailar. Los atletas liberaron la tensión
de la competición. Foto EDH/Nelson Dueñas
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La clausura oficial del evento fue más modesta
que la inauguración.
El escenario fue el anfiteatro de la Universidad Nacional Autónoma
de Nicaragua, que sirvió como villa durante el torneo.
En la reunión, el jefe de la misión salvadoreña,
Juan Rivas, recibió el trofeo que acredita a nuestro país
como el ganador de los juegos por sexto año consecutivo.
Además, al gerente del INDES, Roberto Hernández, le fue
entregada la bandera del Codicader, como símbolo que ratifica el
compromiso de El Salvador de organizar la competición el próximo
año.
Al final, y tal como sucedió durante las 10 noches que los atletas
durmieron en la villa, las luces se apagaron y la música sonó,
invitando a los muchachos a que movieran, cadenciosos, sus atléticos
cuerpos.
Hoy sólo queda prepararse para la X edición.
Cuscatlán los espera
A mediados de semana se conoció que El Salvador
será la sede de los Juegos del Codicader 2005, en lugar de Costa
Rica, que declinó por segunda ocasión la organización
del evento.
La novedad, según lo explicado por el presidente del INDES, Jorge
Hernández Isussi, es que las competiciones no sólo se celebrarían
en la capital cuscatleca, sino que serían llevadas también
al interior de la República.