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Busco trabajo, pero...
¡No de prostituta!

Una colaboradora de EL DIARIO DE HOY hizo un ejercicio poco común: tomó los anuncios clasificados de un periódico en los que se piden “bellas señoritas” o se advierte que “no llame si no es bonita”, y les siguió la pista. Tomó el teléfono y pidió explicaciones sobre el trabajo que se ofrecía. En todas las ocasiones le propusieron una buena suma de dinero para atender, sexualmente, a “clientes”

Publicada 13 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Clientes exigentes

Dirección: Paseo
General Escalón,
calle La Ceiba #165

Periodista: Aló, buenas, me podría dar información sobre el trabajo que ofrecen.
Empleador: Mire, los clientes son exclusivos y necesitamos señoritas que puedan conversar con ellos y tiene que tener buena presentación.
P: ¿Cuál es el horario?
E: Se puede quedar a dormir aquí, no hay ningún problema. La hora de entrada es a las 4:00 de la tarde.
P: ¿Y hay que dar masajes?
E: Sí, se dan masajes y relaciones íntimas. Los clientes son muy exigentes.
P: Ok, bueno, muchísimas gracias.
E: Véngase para la entrevista, aquí la esperamos.
P: Sí, gracias.


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Viernes. Cinco de la tarde. Es el momento perfecto para hojear un periódico. Ver las fotos, leer las noticias, devorarme la publicidad y a lo mejor llegar a las páginas más destacadas de todo el periódico. Un color amarillo llamativo me atrae. Me dispongo a buscar empleo.

Leo cuidadosamente: Solicitud de empleo, empleos de oficina, empleos ventas, empleos industria, empleos domésticos y empleos varios. Me detengo justo en este último. “Las cosas van poniéndose interesantes”, me digo.

Me acomodo los lentes y las palabras van asaltándome una a una. Siento el gen de la curiosidad revolotear. Comienzo a leer: “Señoritas muy atractivas con deseos de superación para trabajar en la mejor sala de masajes con la atención exclusiva a caballeros. Excelentes ingresos, todo horario”.

Mi reacción es inmediata y una duda pronto llega a mi cabeza: ¿Qué clase de servicios debo prestar? ¿Cuáles serán los requisitos? Es sencillo. Se resuelve con una llamada telefónica. Luego veremos qué pasa.

Mecánicamente marco el número. Debo fingir que el trabajo me interesa. También enterarme de lo que necesito para ello. Al menos eso necesito demostrar. Voz sensual, un tono insinuante y las palabras adecuadas me darían la respuesta.

Un hombre contesta, trata de evadirme y de decirme exactamente de qué trata el trabajo. Una breve descripción de mis atributos físicos, hace un poco más accesible al que podría ser mi jefe.

Un par de libras menos, cabello claro, piel blanca y buen cuerpo me ayudan a sacar información. Por supuesto que soy todo lo contrario a este prototipo, pero el trabajo lo requiere así.

Poco a poco, el tipo de la información va dándome detalles: “Sólo es media hora de sexo oral y el pago son $40, claro, si lo haces bien ganas más”.

De inmediato mi rostro cambia sus rasgos, de relajados a extremadamente sorprendidos.
“Qué rápido soltó la información”, me digo. Claro, el trabajo es de masajes, pero no dicen cómo hay que hacer el masaje ni dónde.

Trato de que mi tono de voz sea cada vez más insinuante. Pido la dirección y aseguro que llegaré al siguiente día.

Debo parecer muy interesada y de hecho lo estoy. No debo olvidar que busco trabajo.
El tipo al otro lado del teléfono cada vez se vuelve más interesado e insiste en que el mayor y más importante requisito es la belleza física y el buen vestir. Por supuesto debo mostrarme como una mujer sexy.

Algunos contratistas piden que las mujeres prueben primero sus destrezas con ellos
La mayor exigencia es que las mujeres sean agradables y se comporten como mujeres sexis
Hasta un sitio donde se venden comidas naturales disfraza el verdadero negocio que se propone

Termino la primera llamada. Aún no me convence el trabajo.
Me dispongo a llamar de nuevo. La voz de un hombre me responde. El requisito aquí es saber dar masajes, claro que hay que adornarlo con la Barra Show y el baño sauna, añadiduras que ninguno de los clientes, asiduos a estos lugares, puede dejar de probar.

Las primeras actividades que me menciona no me sorprenden. “¿Habrá algo más detrás de esto?”, me pregunto.

Trato de insistir una vez más y al parecer lo único que se da es “atención privada al cliente”.
Esta propuesta me parece más atractiva. Tengo libre elección: quedarme en el local y ahí ejercer la labor o salir con el cliente, a donde a él le parezca mejor.

Luego de algunas llamadas, me doy cuenta de que aún no me ha contestado ninguna mujer. Sigo revisando la guía de clasificados, tengo mucho de dónde escoger.

Leo: “Necesito señoritas de 18 a 25 años”. Bueno, cumplo los requisitos. Marco el número, el teléfono da tres tonos, una mujer contesta. “Ya veo que no es negocio sólo de hombres”, me digo.

Esta vez el reto era mayor, no bastarían mis encantos con la voz. En esta ocasión tendría que saber cómo hablar y dirigirme a “Marcela”.

Mi tono fue más ecuánime, firme y decidido. En pocos segundos, la oferta la tenía en mis manos: saber algunas posiciones, las más comunes y las que me diera la imaginación con un toque de creatividad.

El servicio es a domicilio y no me quisieron dar una dirección. Ellos me encontrarían en un lugar populoso de San Salvador para luego llevarme al local. La cita estaba hecha.

Aquí el sueldo era mejor, parecen ser mucho más atractivos $70 en lugar de $40 y, básicamente, lo mismo, aunque aquí sí incluía penetración, tal como lo dijo ella.

Las cosas parece que van bien. Sigo buscando trabajo. Las hojas amarillas están adornadas con tinta azul, en óvalos he marcado cada uno de los empleos que me interesan, los que no, los he tachado con una gran equis. Eso hace más fácil mi elección.

Una prueba más: “Señoritas universitarias muy atractivas y finas para atender a ejecutivos y extranjeros en exclusivo local de la Colonia Escalón”.

Otra mujer, pero esta vez no hay información, no quiere decir nada. Me desespero y le digo que necesito el trabajo. No importa. Me da la dirección y una cita. No hay más información.
En repetidas ocasiones me sucedió lo mismo: cuando atienden mujeres, la atención es deficiente o quizá porque los hombres caen más fácilmente en el juego de la seducción y pedirles trabajo se hace casi natural.

Entre risas, palabras cariñosas de parte de ellos e insinuaciones, me van explicando en qué consiste el trabajo. Claro, pero primero deben de probar ellos la nueva adquisición de la empresa.
Ya concertadas las citas, falta el segundo paso: Las visitas.

De casa en casa


Los primeros lugares que visité quedan en la Colonia Escalón.
El primero es una casa muy sobria ubicada en el Paseo General Escalón, calle La Ceiba. Ahora la tengo frente a mis ojos: un gran portón gris protege la gran empresa.

Frente a ésta, un almendro le proporciona sombra y un carro blanco también aprovecha a resguardarse bajo el árbol.

Sexo oral

Dirección: Paseo
General Escalón,
calle La Ceiba #165

Periodista: Aló, buenas, me podría dar información sobre el trabajo que ofrecen.
Empleador: Mire, los clientes son exclusivos y necesitamos señoritas que puedan conversar con ellos y tiene que tener buena presentación.
P: ¿Cuál es el horario?
E: Se puede quedar a dormir aquí, no hay ningún problema. La hora de entrada es a las 4:00 de la tarde.
P: ¿Y hay que dar masajes?
E: Sí, se dan masajes y relaciones íntimas. Los clientes son muy exigentes.
P: Ok, bueno, muchísimas gracias.
E: Véngase para la entrevista, aquí la esperamos.
P: Sí, gracias.

El lugar es muy tranquilo: nadie entra, nadie sale.
El sitio cuenta con una gran seguridad, la cual es proporcionada por una reconocida compañía y también el famoso alambre de “razor”, que protegen esta casa tranquila de cualquier criminal atrevido.

La segunda visita, 89a. Avenida Norte #1, es un lugar mucho más vistoso: casa de dos plantas, pintura amarilla, portón verde y algunos detalles del mismo color.

Nadie se pierde buscando este local. Cerca de la puerta principal el número de la casa está pintado rodeado por un sol, así ilumina a todo cliente o a alguna buena trabajadora del sexo.

Mi tercer destino a observar es una casa muy elegante en el pasaje Los Pinos de la misma colonia. El lugar parece desierto, aunque de vez en cuando las cortinas se ondean para dar señales de vida.

Portones blanco y negro, techo café, muy al estilo estadounidense, le dan cierta sobriedad y paz al lugar, al menos en su fachada, por dentro ahí sí es otra cosa.
El recorrido continúa y esta vez me lleva hasta la Avenida Bernal.

Una vistosa pared azul y su puerta roja de metal, sería mi próximo destino. El número 41- H en grande y de color blanco me confirman que he encontrado el sitio.

Frente a él un parqueo para cuatro vehículos, los clientes siempre deben estar cómodos. Un portón blanco y negro divide el parqueo de la casa de citas.

El siguiente lugar en mi mapa queda en la Colonia Médica, a un costado de la Universidad Pedagógica.

Un local pequeño, color salmón, con rótulo amarillo de gran vistosidad en el que se lee, en letras moradas y rosadas, respectivamente: Tienda Natural, Vida Saludable. Muy bien camuflado tras el letrero amarillo se encuentra una red de prostitución de jóvenes.

Mi pequeño recorrido va finalizando y esta vez me lleva a la 1a. Avenida Norte y 19a. Calle Poniente.

Un lugar mejor conocido como “El 14”, por su gran letrero anunciando a todos el famoso número par.

Casa de esquina un poco grande, con un amplio portón negro y una gran muralla de ladrillo visto. El lugar no tiene mucho atractivo, pero creo que esto a sus clientes les interesa poco.
El recorrido terminó. No asistí a ninguna de las entrevistas, pero supe dónde están estas famosas casas de citas.

Día con día estos lugares de prostitución se están propagando. Los propietarios las esconden cada vez con mayor sofisticación. De pronto nuestros vecinos podrían estar involucrados en algo parecido y nadie dice nada, ni hace nada.

Mientras tanto, estos lugares crecen y su proliferación va en aumento. Muchas nos limitamos sólo a pedir trabajo.

Servicio íntimo
$700 una noche
Sueldo inicial
En un hotel

Dirección: 77a. Av.
Norte, Pje. Los Pinos #101 Col. Escalón

Empleador: Aló
Periodista: Buenas, hablaba por el anuncio del periódico.
E: Ah si, en qué le puedo ayudar.
P: Me podría dar información en qué consiste el trabajo.
E: Es de servicio íntimo, sexo a los clientes.
P: Ah, ya y cuánto voy a ganar.
E: Mire aquí la que gana menos tiene un ingreso de $300 semanales y la que gana más ha llegado a obtener $1,000 en una semana. El horario es de las diez de la mañana hasta la madrugada.
P: ¿Qué requisitos tengo que cumplir?
E: Pues tiene que ser muy atractiva. ¿Tiene usted experiencia?
P: Más o menos.
E: Ah maravilloso, entonces podemos empezar ya, sólo que primero tiene que pasar conmigo. Tengo que verla yo.
P: Ah bueno, me parece... Bueno muchas gracias. Yo llego entonces.
E: Gracias a usted, aquí la esperamos.

Dirección: Av. Bernal #24 H, Ciudad Satélite

Periodista: Buenas, llamaba para pedir información sobre el trabajo que ofrecen.
Empleador: Sí, mire, aquí es de servicio a domicilio para atender a caballeros íntimamente, verdad.
P: Sí, cree que me podría decir como cuánto estaría
ganando.
E: Mire, el servicio es a domicilio y son $200 por la noche. Si usted da tres servicios diarios, va a ganar unos $700 por la noche.
P: Ah, qué bien.
E: Sí, mire, aquí lo mejor es que se venga a la entrevista y de ahí le explicamos mejor.
P: Ok, muchas gracias.
E: La esperamos pronto por aquí.
P: Sí, gracias.

Dirección: 19a. Calle Poniente, 1a. Av. Norte #14.

Empleador: Aló
Periodista: Buenas, me podría dar información a cerca del trabajo que ofrecen en el periódico.
E: Mire, consiste en darle servicio íntimo al cliente. Aquí usted se hace el sueldo, el trabajo es por su cuenta.
P: ¿Cuál es el horario?
E: Pues mire, usted tiene que estar aquí desde las cinco de la tarde hasta las dos de la mañana. Eso sí, puede estar aquí o salir.
P: ¿Y de cuánto es el sueldo?
E: Pues mire, el sueldo de ini cio es de $70 y lo demás es por su cuenta; pero, tiene que dejar a la caja $7. Tiene que hacerlo bien y saberse las posiciones y, sobre todo, la penetración vaginal, sexo oral, ¿ya sabe no?
P: Sí.
E: ¿Y cuándo se viene ya a trabajar?
P: Pues mire, que yo estoy muy interesada.
E: Mire, aquí puede venir usted ya si quiere, sólo véngase y comience a trabajar, sin entrevista ni nada más.
P: ¿En serio?
E: Sí.
P: Bueno, yo llego. Muchas gracias.

Dirección: Calle Arturo Romero #143- B, Colonia Médica.

Contiguo a la Universidad Pedagógica, por los juzgados. Local con un rótulo amarillo. Tienda Natural “Vida Saludable”.
Periodista: Buenas, yo hablaba por el anuncio del periódico.
Empleador: Sí que deseaba.
P: Bueno quería información. Que me dijera un poco de qué se trata.
E: Esto se trata de que usted se supere, y de que nosotros trabajemos para ayudarnos mutuamente.
P: Sí, claro, así debe ser.
E: Mire, el sueldo es bastante atractivo y se le puede pagar, semanalmente, si usted quiere.
P: ¿Y no cree que me podría decir en qué consiste el trabajo?
E: Mire nos urge una muchacha para que trabaje en un hotel atendiendo sexualmente a caballeros.
P: Ah ya, y cuál es el hotel.
E: Es un hotel, aquí en San Salvador.
P: Mire, yo estoy bien interesada, pero para mí sería muy importante la discreción.
E: No se preocupe aquí somos bien discretos y usted no va a tener problema con nadie. Véngase a la entrevista y ahí hablamos. Es una tienda de medicina natural, ahí pregunte usted y le van a decir.
P: Ok, muchas gracias, yo llego,
E: Ok, la esperamos.


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