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José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La
estabilidad (o la degradación) en la calificación internacional
de riesgo que el país mantiene con Fitch (BB+ con perspectiva negativa)
dependerá de la habilidad del gobierno para reducir el déficit
fiscal y para que la Asamblea Legislativa le apruebe un presupuesto prudente
y un paquete de reformas fiscales.
Esta es una de las conclusiones de la revisión que esa calificadora
hizo de la economía salvadoreña, y que resumió en
un documento fechado el 8 de septiembre, denominado ¿Podrá
la administración Saca cumplir?.
El estudio adelanta que las reformas permitirán incrementar la
recaudación en 1% ó 2% del PIB ($145 millones a $290 millones)
en el corto plazo, y ayudarán a fortalecer las finanzas públicas
y la dinámica de la deuda.
Además, cree que la ratificación del Acuerdo de Libre Comercio
entre Centroamérica y Estados Unidos contribuirá a una robusta
recuperación económica.
Sin embargo, advierte que el rating que El Salvador tiene
-desde agosto del 2002- se encuentra en perspectiva negativa porque refleja
la preocupación de la firma calificadora por el deterioro de las
finanzas públicas y el bajo crecimiento económico.
En el contexto de la dolarización (adoptada en 2001) la política
fiscal necesita ser fortalecida pues se convierte en la única herramienta
de ajuste para enfrentar shocks externos, apunta el
documento.
A pesar de los esfuerzos de consolidación fiscal ejecutados en
2003, el gobierno tiene necesidad de consolidar sus finanzas. El Ejecutivo
planea someter a la Asamblea un paquete de reformas fiscales, que aumentará
la recaudación en 1.5 % de PIB en el corto plazo, con proyecciones
de elevarlo al 3% a mediano plazo.
Un incremento fiscal de esta magnitud -señala Fitch- parece adecuado
para estabilizar la capacidad de pago de El Salvador.
Proyección
Según las proyecciones oficiales, con el paso del paquete de reformas,
el déficit fiscal (excluyendo los gastos de pensiones) cerraría
en 1.5% del PIB en 2003, pasando por un exceso del 0.5% en 2006 y cerrando
con un 3.2% del PIB al final del período del Presidente Saca en
2009.
Las autoridades estiman que la deuda del sector público no financiero
también disminuirá del 40% en 2003 al 36% del PIB hacia
el 2009. La clasificadora de riesgo sostiene que estas proyecciones podrían
parecer optimistas si el crecimiento económico vacila o si el impacto
del paquete de reformas es menos robusto que las estimaciones oficiales.
El doble ciclo electoral, que comenzó con las elecciones de diputados
en marzo del 2003 y que finalizó con la elección presidencial
de marzo de 2004, incidió en los retrasos de las reformas económicas.
La entidad calificadora informa que pese a que comprendía los problemas
fiscales que enfrenta el país, la Administración Flores
fue incapaz de pasar reformas económicas claves debido a la inminencia
de las elecciones.
Por otra parte, el mejor desempeño del FMLN en las elecciones del
2003, entumeció el ímpetu que tenían las mismas reformas.
Un aspecto que resalta la firma es la disminución de la incertidumbre
política luego de que las elecciones presidenciales fueran ganadas
por Tony Saca.
Presidente Saca debe emplearse a fondo
- Fitch recuerda que el Presidente Saca enfrenta un congreso
dividido y tendrá que tener intensas negociaciiones para que le
aprueben las reformas.
- Implementar esos cambios requerirá de toda la capacidad de negociación
con los partidos opositores, añade el estudio.
- Arena necesitará restablecer relaciones con el PCN, que ha sido
su aliado por tradición.
- Fitch cree que el nuevo gobierno ha comenzado bien pasando las modificaciones
pendientes del presupuesto de 2004 y la reforma de pensiones.
- Saca espera aprovechar su capital político pasando el paquete
de reformas para mejorar los ingresos y reducir el déficit.

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