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El Diario de Hoy
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Combustible más caro, maquilas en crisis, seguridad intensa en
puertos y aeropuertos, aparatos avanzados en puestos migratorios y la
sangre del salvadoreño, Natividad Méndez Ramos, derramada
en la conflictiva ciudad iraquí de Nayaf, son las muestras palpables
que el 11 de septiembre de 2001 se sintió con fuerza en El Salvador.
El impacto económico inicial en El Salvador fue intenso.
Tras los atentados se aceleró la caída que ya venía
mostrando la economía estadounidense y, al cierre de 2001, registró
un escaso crecimiento de 0.3%.
Ese indicador era fiel reflejo de una deprimida actividad empresarial
que corría paralela a una caída generalizada de la demanda
y a un aumento del desempleo.
Ambos fenómenos tuvieron consecuencias directas sobre El Salvador.
El primero, la disminución de la demanda agregada de la economía,
golpeó a los exportadores, quienes debieron soportar la cancelación
de muchos pedidos de sus compradores tradicionales.
Así, las exportaciones salvadoreñas tuvieron al final de
año un decrecimiento de 2.6%, al paso que el rubro que debía
generar mayores ingresos, la maquila, sólo crecía 3%.
El segundo efecto directo se registró en el flujo de remesas. En
agosto de ese año habían llegado al país $167 millones,
pero en septiembre el monto de giros cayó a $147 millones. Este
rubro fue recuperando su ritmo normal.
Tras la aventura estadounidense en Iraq, aunado a la crisis de la petrolera
rusa Yukos, el precio del crudo se elevó y los altos costos de
los combustibles también llegaron a El Salvador, generando unos
niveles de inflación sin precedentes en los últimos años.
Argumentando la necesidad de reforzar su seguridad, Estados Unidos puso
en marcha la Ley del Bioterrorismo, que obliga a todos los exportadores
de productos alimenticios y de los empaques para los mismos a inscribirse
ante la Agencia estadounidense de Drogas y Alimentos (FDA). Además,
cualquier despacho debe ser reportado a la aduana estadounidense por lo
menos con 24 horas de anticipación.
Esto obligó a severos cambios en las empresas salvadoreñas
en el ordenamiento de sus exportaciones y en el cumplimiento de las nuevas
medidas.
En el sector aeronáutico, TACA sufrió una baja coyuntural
de pasajeros tras los atentados. Esto fue una norma del mercado de la
aviación, pues las aerolíneas más grandes resultaron
afectadas por una caída generalizada de ventas de tiquetes.
Casi instantáneamente, los salvadoreños que viajaban hacia
o desde Estados Unidos empezaron a sentir las rigurosas medidas de seguridad.
Los acontecimientos del 11 de septiembre cambiaron al mundo, y la
manera en que los países democráticos conducían sus
sistemas de seguridad, dice el viceministro de Seguridad Pública,
Rodrigo Ávila.
El Salvador también intensificó sus propios controles de
ingreso y se incorporó a una base de datos regional
A partir del 11 de septiembre, el país activó el Consejo
de Seguridad Nacional que se reúne todas las semanas.
Lo integran la inteligencia del Estado, el Ejército, la Policía
Nacional Civil, Migración, y el Comité de Emergencia Nacional,
entre otras.
Sangre nacional en Iraq
La guerra contra el terrorismo ya derramó sangre nacional: el
soldado salvadoreño Natividad Méndez Ramos murió
en abril pasado en la ciudad de Nayaf, Iraq.
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| Seguridad. Los registros en el aeropuerto se
volvieron rutina. Ahora es necesario hasta quitarse los zapatos y
el cincho. Foto EDH |
El Salvador es el único país latinoamericano que aún
cuenta con soldados en la conflictiva nación que en 2003 fue invadida
por Estados Unidos como parte de su política de ataques preventivos
contra el terrorismo y por la supuesta existencia de armas de destrucción
masiva.
La política exterior salvadoreña se alineó a la estadounidense
e integró la coalición multinacional que tenía como
objetivo participar en Iraq.
Inicialmente se envió un contingente, el Batallón Cuscatlán,
como parte de la Brigada Hispanoamericana Plus Ultra.
Seis meses después, El Salvador sustituyó la tropa y el
Domingo de Ramos, sufrió la baja mortal de Méndez y una
docena de soldados heridos.
Tras la victoria socialista en España, ese país se retiró
de Iraq y la Plus Ultra se desmoronó. Nicaragua, Honduras y República
Dominicana abandonaron el país árabe.
El Salvador ya ha enviado su tercer contingente de relevo y también
ha recibido la amenaza de grupos terroristas árabes, que han jurado
atacar nuestro país.
El Consejo Nacional de Seguridad no ha descartado las amenazas y ha reforzado
la seguridad en puertos, aeropuertos y puestos migratorios.
El FMLN y sus organizaciones de masas, han encabezado protestas contra
la decisión de mantener las tropas en Iraq.
La huella y la foto
Entrar a Estados Unidos es cada vez más complicado.
Las medidas de seguridad son estrictas y ahora es necesario registrar
la huella digital y dejarse fotografiar, para obtener una visa.
Según el cónsul general estadounidense, James Herman, aseguró
ayer a El Diario de Hoy, que las medidas de seguridad implementadas a
partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, no fueron
consecuencia directa de los atentados, sino más bien era un proyecto
planificado con anterioridad.
Con el USA Visit Program (Programa de visitas a Estados Unidos) hoy es
más fácil detectar la falsedad de un pasaporte.
Es mucho más seguro y más rápido, explicó.
También la embajada decidió que los solicitantes se entrevistarían
personalmente con los cónsules, previo a la programación
de la cita, excepto un pequeño grupo de diplomáticos y funcionarios
gubernamentales.

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