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Mascotas sufren estrés

Si piensa que sólo los seres humanos sufren alteraciones en los estados de ánimo, está equivocado. Los animales absorben sus preocupaciones

Publicada 11 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Karina García
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Decaimiento, ansiedad, hipertensión, nerviosismo, hiperactividad y tristeza. Éstas son algunas de las conductas que pueden presentar sus mascotas cuando están estresadas.

Aunque para algunos puede parecerles risible e improbable, los animales también pueden sufrir de este mal. Incluso existen países que han creado leyes para combatir el problema.

Costa Rica es uno de ellos. Según un artículo publicado por la agencia EFE, este año el gobierno del país centroamericano emitió un decreto sobre la tenencia de mascotas, en el que fija regulaciones para que éstas “no sufran malestar sicológico como miedo, tensión, estrés y angustia”.

Entre las nuevas obligaciones para quienes tienen mascotas se encuentran el control de la natalidad, la protección contra la lluvia, el frío, el calor o las inundaciones como medida para evitarles el estrés.

Sensibilidad


Según el veterinario salvadoreño Álvaro Aguirre, los más propensos a desarrollar este padecimiento son los perros, debido a que mantienen un mayor contacto con las personas.

El médico asegura que son sensibles a los rechazos y maltratos, al igual que a la falta de condiciones adecuadas.

El no contar con un espacio lo suficientemente grande y cómodo, el que no dispongan de agua y comida, de un área higiénica e iluminada o ser sometido a un régimen de ejercicio muy fuerte son factores que pueden provocar reacciones de tensión.

Los cambios de hábitat y de temperatura, el traspaso a una nueva familia, el baño y las visitas al veterinario también pueden afectar la conducta de los animalitos.

Además éstos pueden absorber y proyectar los estados de ánimo de sus dueños, según lo explica el veterinario.

“Influye si el dueño tiene un carácter agradable, pasivo o alterado y cómo trate a la mascota”, indica.

De acuerdo con el especialista, es muy difícil evitar que éstas no se vean afectadas por las conductas de sus propietarios. “Para ello tendrían que estar aislados”, explica.

Señales de alerta

Su mascota puede estar padeciendo de estrés si:
Cambia su conducta o la intensifica. Por ejemplo, si se caracteriza por ser alegre y repentinamente se deprime, pierde el apetito o se enferma del estómago sin aparente explicación.

O si por el contrario, se vuelve agresivo. También pueden darse casos en los que el animal ya presenta conducta hostil y la aumenta.

También pueden tener cuadros de excesiva salivación, cansancio, ritmo cardíaco acelerado y desmayos. Lo mejor, cuando se dan estas situaciones, es llevarlos al veterinario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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