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Tranquilidad. La PNC efectuó un operativo en occidente.
Hubo 32 capturados en las acciones. Foto:
EDH
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I. Lima/A. escobar/J.
Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Entre los 32 capturados en un operativo desarrollado en Santa Ana y
Sonsonate la noche del jueves, destacan dos pandilleros señalados
como jefes de clicas y acusados de los asesinatos de dos personas cuyos
cadáveres fueron localizados hace un año en un mesón
santaneco.
El operativo se desarrolló en diferentes zonas y participaron 150
policías. De los capturados, unos eran requeridos con órdenes
judiciales o administrativas, cinco por hurto de ganado y uno por falsedad
material.
La acción fue llamada por los policías Occidente 1,
y el Comisionado Pedro González, indicó que es parte del
plan Súper Mano Dura.
Homicidas
De los detenidos, destacan José Alberto Berganza Batres, de 34
años, señalado como jefe de una clica en Texistepeque, así
como Erick Antonio González Ramírez, (a) El Crazy, al parecer
jefe de otro grupo en la cabecera departamental.
Les acusan de haber participado en el asesinato de un hombre y una mujer
cuyos cadáveres fueron localizados enterrados en un mesón
abandonado.
El 8 de septiembre de 2003, las autoridades fueron alertadas sobre los
cadáveres que fueron hallados tras varios días de búsqueda.
Eran de María Eugenia Vásquez Escobar, de 28 años
y de un hombre no identificado. Los habían cubierto con colchones,
cal y ladrillos.
Berganza afirma que trabaja en un proyecto de reforestación de
la alcaldía de Texistepeque y González manifestó
que hace cinco años abandonó las maras.
Pero las autoridades expresan que tienen elementos para acusarles ante
fiscales y tribunales.
Testigos y delator contra mareros
Según la policía, la vinculación de varios presuntos
líderes de la mara Salvatrucha está bien afianzada: dos
testigos y un miembro de la misma clica han narrado el porqué fueron
asesinados una mujer, vendedora del parque Colón de Santa Ana,
y un miembro de la mara de Texistepeque, cuyos cadáveres se encontraron
enterrados en un mesón de Santa Ana.
A la mujer la mataron porque los había traicionado entablando amistad
con un miembro de la pandilla 18. Al hombre lo asesinaron, porque éste
comenzó a negarse a facilitar su casa para hacer reuniones. Pensaron
que los estaba traicionando.
La PNC, intenta vincularlos con el asesinato de una fémina cuyo
cuerpo fue lanzado a un río, según el testimonio de un marero.
El desaparecimiento de la mujer fue, lo que guió la investigación,
cuando la madre de esa presunta víctima les dijo que sospechaba
que a su hija la habían matado y enterrado en el mesón San
José, ubicado en el sector conocido como La Novena.