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| Líder. Dipak Jain es el decano de Kellogg,
universidad ranqueada en el primer lugar de escuelas de negocios.
Foto EDH |
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
¿Cómo hacer para que
un país sea visto como una marca?
Primero, hay que tener la convicción de que ese país tiene
ventajas que, debidamente explotadas, lo deberán posicionar mejor
en el terreno de la competencia mundial.
Segundo, es preciso contar con los conocimientos y la experiencia de alguien
como Dipak Jain, el decano de la Kellogg School of Management, quien encabezó
un proyecto de ese tipo en Tailandia.
Jain, un experto en desarrollar la marca de país, está
en El Salvador, invitado pòr ex alumnos de Kellogg, con el objetivo
de entablar relaciones entre esa universidad y la comunidad de negocios
de El Salvador.
Kellogg está ranqueada como la primera escuela de negocios deEstados
Unidos y desarrolla continuamente proyectos de cooperación con
gobiernos y empresarios. Jain, artífice de esos proyectos, dialogó
con El Diario de Hoy.
¿Cómo se realizó el trabajo de desarrollar la
marca país de Tailandia?
Trabajamos con el ministro de Finanzas, el de Turismo, los embajadores
del país y estudiantes de Kellogg y de Tailandia. Entrevistamos
muchos líderes de opinión y gente de negocios, dentro y
fuera del país con el objetivo de crear una marca global. Tomó
año y medio completar el proyecto.
¿Cuál fue el resultado del estudio para Tailandia?
Para Tailandia buscábamos lo que es único de ese país:
lo tai Allí todo gira alrededor del turismo y la gente
es muy conocida por su hospitalidad,así que lo que había
que hacer era combinar los negocios y el turismo. Conferencias, reuniones
empresariales y exhibiciones giran en torno de esa idea.
El camino era combinar buenas comunicaciones con buenos aeropuertos, buenos
hoteles y con la hospitalidad tailandesa. Infraestructura y hospitalidad
dan un buen resultado. Tailandia no es caro sino que es una buena compra.
Con todo ese proceso se construyó la marca.
¿Ha hecho un trabajo similar para alguna ciudad?
Sí. Es el caso de Chicago, donde se trata de ponerle marca a una
ciudad. Allá buscamos identificar por qué la gente debería
invertir en Chicago, cómo hacer para retener el talento en Chicago
y cómo mejorar la calidad de vida allí. Es un trabajo que
no hemos finalizado, que aún está en proceso.
¿Necesita una ciudad como Chicago de una marca? ¿No es
algo más apropiado para ciudades de países menos desarrollados?
Ponerle marca a una ciudad no tiene que ver con ser del Tercer Mundo.
Toda ciudad debe tener un imán que la haga atractiva.
La competencia de Chicago es fuerte: el Valle del Silicio o Nueva York.
Siempre hay cómo diferenciarse.
¿Recuerda ejemplos de marcas asociadas a ciudades o países?
Nueva York es el núcleo de los negocios, el portón de EE.UU.
Cuando se piensa en EE.UU. se piensa en Nueva York. Milán es la
capital de la moda, Ginebra es reconocida como el cuartel general de las
Naciones Unidas.
China se asocia a manufacturas de bajo costo, a producción de alta
demanda. Irlanda, a la tecnología.
En Latinoamérica, por ejemplo, México se asocia a un mercado
grande, a proximidad a EE.UU.
¿Puede El Salvador pensar en tener una marca?
El Salvador es un buen lugar para la logística por su localización,
su infraestructura y su ética de trabajo.
Usted recibió el galardón Sidney Levy en el 95 por excelencia
como profesor. ¿Qué hace un excelente profesor?
El galardón refleja el hecho de que los estudiantes sintieron que
aprendieron mucho, que la clase que tomaron conmigo hizo una diferencia
en sus vidas.
También recibió tres medallas de oro por haber sido el mejor
estudiante de India...
Yo sentí siempre de mis profesores un claro apoyo para ayudarme
a crecer, a alcanzar el siguiente nivel. Los profesores siempre fueron
buenos conmigo porque reconocieron que era un buen estudiante, deseoso
de aprender.
¿Y qué es una buena clase?
Es cuando el alumno puede decir al final de la clase: No pude haber
aprendido esto si no hubiera venido a esta clase.

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