elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

“Todo país tiene que ser visto como una marca”

Para competir hay que tener un sello distintivo, sostiene Dipak Jain, decano de la Escuela de Negocios Kellogg, de Estados Unidos. Un verdadero gurú del ‘branding’.

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Líder. Dipak Jain es el decano de Kellogg, universidad ranqueada en el primer lugar de escuelas de negocios. Foto EDH
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

¿Cómo hacer para que un país sea visto como una marca?

Primero, hay que tener la convicción de que ese país tiene ventajas que, debidamente explotadas, lo deberán posicionar mejor en el terreno de la competencia mundial.

Segundo, es preciso contar con los conocimientos y la experiencia de alguien como Dipak Jain, el decano de la Kellogg School of Management, quien encabezó un proyecto de ese tipo en Tailandia.

Jain, un experto en desarrollar la “marca de país”, está en El Salvador, invitado pòr ex alumnos de Kellogg, con el objetivo de entablar relaciones entre esa universidad y la comunidad de negocios de El Salvador.

Kellogg está ranqueada como la primera escuela de negocios deEstados Unidos y desarrolla continuamente proyectos de cooperación con gobiernos y empresarios. Jain, artífice de esos proyectos, dialogó con El Diario de Hoy.

¿Cómo se realizó el trabajo de desarrollar la “marca país” de Tailandia?

Trabajamos con el ministro de Finanzas, el de Turismo, los embajadores del país y estudiantes de Kellogg y de Tailandia. Entrevistamos muchos líderes de opinión y gente de negocios, dentro y fuera del país con el objetivo de crear una marca global. Tomó año y medio completar el proyecto.

¿Cuál fue el resultado del estudio para Tailandia?

Para Tailandia buscábamos lo que es único de ese país: lo “tai” Allí todo gira alrededor del turismo y la gente es muy conocida por su hospitalidad,así que lo que había que hacer era combinar los negocios y el turismo. Conferencias, reuniones empresariales y exhibiciones giran en torno de esa idea.

El camino era combinar buenas comunicaciones con buenos aeropuertos, buenos hoteles y con la hospitalidad tailandesa. Infraestructura y hospitalidad dan un buen resultado. Tailandia no es caro sino que es una buena compra. Con todo ese proceso se construyó la marca.

¿Ha hecho un trabajo similar para alguna ciudad?

Sí. Es el caso de Chicago, donde se trata de ponerle marca a una ciudad. Allá buscamos identificar por qué la gente debería invertir en Chicago, cómo hacer para retener el talento en Chicago y cómo mejorar la calidad de vida allí. Es un trabajo que no hemos finalizado, que aún está en proceso.

¿Necesita una ciudad como Chicago de una marca? ¿No es algo más apropiado para ciudades de países menos desarrollados?

Ponerle marca a una ciudad no tiene que ver con ser del Tercer Mundo. Toda ciudad debe tener un “imán” que la haga atractiva. La competencia de Chicago es fuerte: el Valle del Silicio o Nueva York. Siempre hay cómo diferenciarse.

¿Recuerda ejemplos de marcas asociadas a ciudades o países?

Nueva York es el núcleo de los negocios, el portón de EE.UU. Cuando se piensa en EE.UU. se piensa en Nueva York. Milán es la capital de la moda, Ginebra es reconocida como el cuartel general de las Naciones Unidas.

China se asocia a manufacturas de bajo costo, a producción de alta demanda. Irlanda, a la tecnología.

En Latinoamérica, por ejemplo, México se asocia a un mercado grande, a proximidad a EE.UU.

¿Puede El Salvador pensar en tener una “marca”?

El Salvador es un buen lugar para la logística por su localización, su infraestructura y su ética de trabajo.

Usted recibió el galardón Sidney Levy en el 95 por excelencia como profesor. ¿Qué hace un excelente profesor?

El galardón refleja el hecho de que los estudiantes sintieron que aprendieron mucho, que la clase que tomaron conmigo hizo una diferencia en sus vidas.

También recibió tres medallas de oro por haber sido el mejor estudiante de India...
Yo sentí siempre de mis profesores un claro apoyo para ayudarme a crecer, a alcanzar el siguiente nivel. Los profesores siempre fueron buenos conmigo porque reconocieron que era un buen estudiante, deseoso de aprender.

¿Y qué es una buena clase?

Es cuando el alumno puede decir al final de la clase: “No pude haber aprendido esto si no hubiera venido a esta clase”.



elsalvador.com WWW