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| Compra. Con nueve sucursales compradas al Lloyds
Bank de Inglaterra arrancará operaciones el Grupo Cuscatlán.
Foto EDH |
José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La sonrisa del jaguar se volvió a ensanchar luego de que el Banco
Central de Honduras autorizara, el jueves pasado, la operación
del Banco Cuscatlán en esa nación.
Pero fue ayer cuando los ejecutivos de la institución no cabían
de gozo, al firmar la escritura de constitución por medio de la
cual el banco queda legalmente establecido y domiciliado en la ciudad
de Tegucigalpa.
El acto de constitución fue suscrito en las instalaciones del Banco
Centroamericano de Integración Económica (BCIE), con la
participación de la junta directiva del Cuscatlán y representantes
de la Comisión de Valores y del Banco Central de ese país.
La institución financiera nace con un capital social de $16 millones,
pese a que el mínimo legal son $11 millones.
Inicialmente la estrategia era abrir una oficina de representación
en esa nación, la cual se manejaría desde El Salvador. Sin
embargo, después de meditarlo más detenidamente, los banqueros
pensaron que era mejor crecer por otras vías.
Una vez que la primera idea fue desechada surgió la señal
del destino, ya que en ese momento se dio la oportunidad de comprar -en
diciembre pasado- las nueve sucursales que el inglés Lloyds
Bank mantenía en el país.
Con esa transacción el Cuscatlán heredó las agencias
(seis en Tegucigalpa y tres en San Pedro Sula), los 180 empleados, una
base de clientes de 4,500 cuentas, y los activos y pasivos de la entidad
europea.
El pago
Mauricio Samayoa, presidente de la Unión de Bancos Cuscatlán
Internacional (UBCI), señaló ayer que los $16 millones aportados
se encuentran depositados en el Banco Central, y que será ese dinero
el que servirá para pagar los activos y pasivos de Lloyds.
Los negocios estarán enfocados en atender al mercado corporativo,
tanto en crédito como en captación, y a la banca privada.
Además empujarán productos que el banco recién adquirido
no tenía como tarjetas de crédito y débito, servicios
de leasing y captación de remesas, entre otros.
Sólo en remesas las cifras oficiales indican que esa nación
se captan $1,000 millones anuales.
Comenzamos con un tamaño relativamente pequeño. El
siguiente paso es materializar nuestra inversión con un grupo local.
Estamos en ese proceso y esperamos anunciarlo pronto, dijo.
El líder bancario agregó que para ellos es vital ser percibidos
como una institución local con estrategia regional, por lo cual
es importante que un grupo financiero hondureño comparta esa visión.
En Guatemala UBCI se alió con el Grupo Pantaleón y el Grupo
Paiz, en Costa Rica con el Grupo Rhosmo, y en Panamá con Panabank.
En este momento son 18 bancos los que compiten por el mercado hibuerense,
pero el Cuscatlán comenzará a dar batalla en la posición
número 17 en activos, aunque en patrimonio anda un poco más
arriba.
Samayoa considera que a finales de septiembre habrá concluído
el proceso de traspaso de las operaciones de Lloyds, y podrán
empezar a identificarse con la marca del jaguar en octubre próximo.
Renovación
Posteriormente realizarán una reestructuración del sistema
de cómputo, de modo que el computador central ubicado en El Salvador,
sea el mismo para Honduras, aspecto que será terminado en diciembre.
Se prevé que en el primer trimestre del 2005 el banco lance con
todo su nueva campaña mercadológica.
El gerente general del Banco Cuscatlán de Honduras será
Federico Alvarez, ex presidente del BCIE y de la Asociación Hondureña
de Instituciones Bancarias (Ahiba).
Para Samayoa, la estrategia de crecer por medio de alianzas o adquisiciones
ha sido crucial, pues consideran que en El Salvador ya se adquirió
un tamaño importante y ahora las oportunidades están en
el resto de la región.
Queremos convertirnos en uno de los tres principales jugadores importantes
de la región, dijo.
Si todo sale bien, el próximo escalón lógico dentro
de la estrategia de expansión deberá orientarse a poner
pie en Nicaragua.
La última operación de UBCI le posiciona como uno de los
grupos financieros más sólidos de Centroamérica con
$4,500 millones en activos, $2,500 millones en préstamos, $3,000
millones en depósitos, $413 millones en patrimonio y con una nómina
de 3,900 empleados.

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