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Protección. Tomás Rodríguez, artesano de artículos
de bambú, en el cantón El Carrizal de Nahuizalco,
cree que la Policía Rural es una defensa para la gente que
vive en el campo. Foto: EDH
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Tobar aseguró recientemente que el próximo
despliegue está previsto para la última semana de septiembre
o bien a comienzos de octubre. La cantidad es de noventa agentes más
los mandos.
Informó, además que, quienes conformarán el contingente
serían juramentados esta semana pues pertenecen a la última
promoción que la Academia Nacional de Seguridad Pública.
Una vez tomen la protesta, deberán someterse a tres semanas de
adiestramiento sobre las tareas de seguridad en el ambiente rural.
La selección de los sitios donde serán desplegados, responde
a los índices delincuenciales, factores de población y producción,
sostuvo el jefe policial.
Tobar Prieto aseguró que es la misma población, quien les
ha externado que han disminuido los robos de cosechas y ganado.
Agregó que también priorizan la seguridad a las granjas,
sembradíos de café o caña de azúcar.
Tras el lanzamiento del plan Súper Mano Dura, Tobar Prieto dijo
que la policía rural vigilará que los pandilleros no se
refugien en el campo. Aseguró además que se esforzarán
en mantener a raya a los jefes de clica, que son los que más generan
inseguridad en la zona rural.
Si la presión policial en las ciudades obliga a los pandilleros
a emigrar a los cantones, se intercambiará información con
el personal de seguridad pública para contrarrestar acciones delincuenciales,
puntualizó.
Ahora piden trabajo
El cantón Metalío de Acajutla es el único
con presencia de Policía Rural. Vecinos consultados dijeron sentirse
más tranquilos, pues saben que una patrulla se desplaza por el
lugar y aunque dicen que la ven cada tres o cuatro días, los pandilleros
se han calmado bastante.
Metalío es un lugar cuyos vecinos, desde hace poco más de
un mes, van a lavar ropa o bañarse al río Shalapa, con más
seguridad. Antes los mareros hacían ahí sus mítines
cargados de guaro y drogas.
Pero ahora, jóvenes como Vilma Guevara, le piden al Presidente
Saca que también se rebusque por abrir fuentes de trabajo.
La mujer, madre soltera de dos niños, tiene en mente viajar en
los próximos días a Estados Unidos.
Aquí no hay trabajo. Si usted ve, aquí casi no hay
muchachos jóvenes. Casi todos se van porque no hallan trabajo,
sostiene la mujer con tono de queja.
La misma opinión comparte Marlene Guardado, una joven que no pasa
de los 20 años, quien desde muy temprano se dispone a vender refrescos
y enchiladas para poder costearse sus gastos y ayudar un poco a la economía
familiar.