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Sangriento ataque en Yakarta

Indonesia. La mayoría de los nueve muertos eran policías y transeúntes. En los últimos años, el país ha sido azotado por una serie de ataques mortíferos contra blancos occidentales.

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

AP
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Una milicia del sudeste asiático se declaró responsable ayer del atentado con un coche bomba frente a la embajada australiana en Yakarta, que causó nueve muertos y 173 heridos en un ataque devastador contra un país que apoyó a Estados Unidos en la invasión de Iraq.

Un portal de la Internet conocido por sus textos extremistas islámicos publicó una declaración presuntamente escrita por Yemá Islamiya, pero su autenticidad no pudo ser verificada de inmediato.

“Decidimos exigir cuentas a Australia, a la que consideranos uno de los peores enemigos de Dios y de la religión islámica de Dios”, dice la declaración.

El atentado dinamitero podría afectar las próximas elecciones australianas, en las que el primer ministro, John Howard, ha provocado iras en la región al presentarse como un aliado firme de Estados Unidos y un enconado enemigo del terrorismo.

La explosión fue también un recordatorio de la continua amenaza terrorista en el país con mayor población musulmana de todo el mundo, a pesar de algunos arrestos y condenas.

Tuvo lugar a menos de una semana después de que Washington y Canberra elevaron las advertencias de viaje a Indonesia de sus ciudadanos, citando el creciente riesgo de ataques terroristas contra blancos occidentales.

Extranjeros afectados

Ninguna de las personas que se encontraban adentro del edificio fuertemente custodiado murió, aunque varios ciudadanos australianos, griegos y chinos resultaron heridos.

La Yemá Islamiya ha sido acusada de varios ataques dinamiteros mortíferos, entre ellos el atentado contra el hotel J.W. Marriott en 2003 en el mismo vecindario, en el que fallecieron 12 personas; y el de 2002 contra dos clubes nocturnos en la isla turística de Bali, donde murieron 202 personas, entre ellas 88 australianos.

Víctimas de terrorismo
Destrucción. Heridos, escombros calcinados y los restos retorcidos de motos y autos llenaban la calle situada frente a la embajada. Heridos. Un guardia de seguridad intenta reincorporarse luego del potente estallido del coche bomba.
Daños. La bandera australiana ondea frente a la sede diplomática atacada. Arriba, un indonesio lamenta las muertes. Auxilio. Decenas de personas fueron trasladadas a centros asistenciales con heridas graves.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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