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Opinando
¿Subsistiendo o progresando?

Muchas de las dudas e interrogantes planteadas en este artículo tal vez podrán solucionarse en el futuro con una buena voluntad política y el cumplimiento eficaz del País Seguro: “Plan de Gobierno 2004-2009”

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy



Rafael Rodríguez Loucel*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Esa es la gran interrogante que los agentes productivos, políticos y autoridades gubernamentales, deberían de contestar en un inventario de actitudes y acciones de éstos en una supuesta búsqueda del desarrollo del país.

Si lo que se hace es improvisar o reaccionar a las emergencias sin un rumbo u objetivo de mediano plazo, partiendo de un ingreso sostenido de remesas familiares y orando por que no se incremente el precio del petróleo y sí el del café, la respuesta es bastante obvia.

Si por el contrario existen acciones concretas de innovación productiva por parte del empresario y estrategias gubernamentales con un horizonte definido, no con resultados mediatos o de corto plazo, pero sí con un sello de garantía de beneficio colectivo a mediano plazo, estaremos, quizás, en el camino correcto.

Si no se reactiva el agro y se continúa erosionando el medio ambiente, la respuesta no es una adivinanza. Si por el contrario se implementa un programa de asistencia técnica y se otorgan créditos preferentes al sector agropecuario, las acciones definitivamente aseguran un crecimiento a futuro de áreas rurales, que albergan a un gran porcentaje de la población.

Si continuamos maquilando textiles con reducido valor agregado y alto componente importado, sin avanzar horizontalmente en otros rubros de procesos más sofisticados y más extensos de producción, nuestro crecimiento podrá resultar precario y la respuesta es también evidente.

Si mantenemos una tecnología obsoleta y una productividad cero, la respuesta es irrefutable. Si el empresario, en un esquema de actitud progresista y de acción positiva invierte en mejoras a la tecnología para desplazar su curva de posibilidades de producción a niveles superiores, sin lugar a dudas estaremos facilitando el progreso.

Si al mismo tiempo educamos o capacitamos nuestro recurso más abundante (la gente), estaremos garantizando que esa mano de obra pueda asimilar esa mejor tecnología y asegurar simultáneamente el derecho humano de acceso al conocimiento y a una mejor calidad de vida para la mayoría de la población en edad escolar.

Si no se toman acciones concretas por reducir la brecha comercial, la deuda externa y el déficit fiscal, las posibilidades de alcanzar un equilibrio financiero y, consecuentemente, una estabilidad macroeconómica se alejan y la respuesta a la pregunta planteada se haría más fácil de contestar. En esa misma frecuencia, la diferencia entre una práctica de remesas–consumo e importaciones versus inversión–producción–ahorro y exportaciones haría la diferencia entre subsistir y progresar.

En igual forma, si mantenemos la práctica permanente de tratar de “cuadrar” un presupuesto en lugar de diseñar una política fiscal que contenga una estructura tributaria que contribuya a una mejor distribución del ingreso, eliminando todas aquellas figuras que castigan regresivamente a este último, un diseño de mecanismos que combatan la evasión y elusión fiscal, por ser consideradas prácticas dañinas que atentan contra la estabilidad como un todo, una reducción efectiva de la deuda gubernamental y una eficaz asignación del gasto con fines productivos y sociales, la respuesta también se facilita.

El mantener el estado actual de muchos procedimientos que constituyen una ofensa para el electorado responsable o, por el contrario, se revisa y se propone un sistema electoral, que devuelva la confianza y credibilidad de las instituciones garantes del ejercicio democrático, se implanta un Estado de Derecho, y se erradica la impunidad y la corrupción; se instauraría un ambiente propicio para la estabilidad y el progreso.

Si se sigue con una actitud de inercia en todos los niveles del quehacer productivo la respuesta es incuestionable. Una simple referencia de una óptica particular; el editorial de El Diario de Hoy del 27-08 2004: “Himno fervoroso a la pereza”, plantea las siguientes preguntas: ¿Dónde están aquellos legendarios salvadoreños que laboraban incansables de sol a sol? ¿Qué sucedería? Que los hay, los hay, pero son menos que antes. Una porción de culpa la tienen las remesas que permiten a un gran número de connacionales alcanzar ese estado idílico al que se refiere Corinne”.

Muchas de las dudas e interrogantes planteadas en este artículo tal vez podrán solucionarse o contestarse en el futuro con una buena voluntad política y el cumplimiento eficaz del País Seguro: “Plan de Gobierno 2004-2009”.

*Lic. en Economía.
rloucel@utec.edu.sv


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