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Palabras
La dicha inmensa de las pequeñas alegrías

La dicha en sí está formada de pequeñas alegrías, de la misma manera que el anchuroso mar está formado de miles de pequeñas olas o la playa inmensa de millones de minúsculas arenas.

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy



Carlos Balaguer

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Aun el arco-iris —ave encantada de los siete colores— está formado por pequeñísimas gotas de agua, suspendidas en el aire... Entretanto, una sinfonía musical se compone de múltiples y breves acordes y aisladas notas sublimes. Es la dicha inmensa de las pequeñas alegrías.

La felicidad es como una noche estrellada: su esplendor radica en todas esas pequeñas luces que brillan en ella, como lo son todos los breves instantes de alegría de nuestra vida. Instantes que, aun pequeños, llenan un vasto espacio en nuestro interior. Tal vez la dicha de vivir se componga de efímeros momentos de gozo interior. Quizá no sea ese instante avasallador de deleite y éxtasis, sino la sencilla eternidad de las pequeñas cosas.

“Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad”, escribe Pearl S. Buck, aludiendo al insensato genio humano de desperdiciar los pequeños tesoros de la existencia, como lo son esos trazos fugaces del tiempo en nuestro diario devenir. De esa felicidad perdida que nos aguarda en algún lugar del horizonte o en el breve tiempo de una flor, del brillo fugaz de una estrella o de la humilde fortuna de nuestra existencia cotidiana...
(pintorbalaguer@hotmail.com)


Día a Día

El capitalismo

Los comunistas ven a las sociedades en estado permanente de guerra, donde si uno gana es porque otro pierde. En el mundo, suponen, la suma del bienestar social es cero.

La realidad capitalista, empero, es otra; para que uno gane, otro debe ganar. Si yo compro una camisa es porque gano al hacerlo; si el fabricante la vende, es porque también gana, pues de lo contrario no habría transacción.

Nadie compra o vende voluntariamente, si no sale ganancioso. En ese simple postulado se fundamenta la ciencia económica contemporánea, derrumbando el marxismo. Es lo que no enseñan en la UES.

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