Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Aun
el arco-iris ave encantada de los siete colores está
formado por pequeñísimas gotas de agua, suspendidas en el
aire... Entretanto, una sinfonía musical se compone de múltiples
y breves acordes y aisladas notas sublimes. Es la dicha inmensa de las
pequeñas alegrías.
La felicidad es como una noche estrellada: su esplendor radica en todas
esas pequeñas luces que brillan en ella, como lo son todos los
breves instantes de alegría de nuestra vida. Instantes que, aun
pequeños, llenan un vasto espacio en nuestro interior. Tal vez
la dicha de vivir se componga de efímeros momentos de gozo interior.
Quizá no sea ese instante avasallador de deleite y éxtasis,
sino la sencilla eternidad de las pequeñas cosas.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras
aguardan la gran felicidad, escribe Pearl S. Buck, aludiendo al
insensato genio humano de desperdiciar los pequeños tesoros de
la existencia, como lo son esos trazos fugaces del tiempo en nuestro diario
devenir. De esa felicidad perdida que nos aguarda en algún lugar
del horizonte o en el breve tiempo de una flor, del brillo fugaz de una
estrella o de la humilde fortuna de nuestra existencia cotidiana...
(pintorbalaguer@hotmail.com)
Día a Día
El capitalismo
Los comunistas ven a las sociedades en estado permanente
de guerra, donde si uno gana es porque otro pierde. En el mundo, suponen,
la suma del bienestar social es cero.
La realidad capitalista, empero, es otra; para que uno gane, otro debe
ganar. Si yo compro una camisa es porque gano al hacerlo; si el fabricante
la vende, es porque también gana, pues de lo contrario no habría
transacción.
Nadie compra o vende voluntariamente, si no sale ganancioso. En ese simple
postulado se fundamenta la ciencia económica contemporánea,
derrumbando el marxismo. Es lo que no enseñan en la UES.