elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La nota del día
¿Qué está fallando en el Parlacen?

Mientras en el Parlacen la tarea sea mezclar el agua con el aceite, no podemos esperar mucho de él

Publicada 10 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Son dos los principales problemas del Parlacen: el primero, la carencia de una secretaría ejecutiva que dé seguimiento y haga los cabildeos requeridos para convertir en realidad sus resoluciones. La segunda, su carácter de asamblea de sordos, donde cada uno plantea lo que le conviene, sin esforzarse por buscar lo mejor para Centro América. El Parlacen ha perdido prestigio por las conductas de algunos diputados, por la falta de categoría de sus mensajes, por la pobre visión que caracteriza a un alto número de sus miembros.

Es obvio que los organismos de esa naturaleza tardan mucho tiempo en encontrar su camino; el provincialismo y la ciega defensa de intereses sectarios, impiden que se sienten las bases de una positiva integración de Centro América.  Y era lógico que tal cosa sucediera, como lo anticipó Viera Altamirano hace más de setenta años: es mucho más fácil establecer buenos intercambios comerciales y lograr un entendimiento para el desarrollo, que ponerse de acuerdo en la política. Y no se ponen de acuerdo, porque cada tribu marcha detrás de su cacique.

No le fue fácil a la Comunidad Europea llegar al punto en que se encuentra hoy en día, pero allá vemos lo mismo que ocurre acá: en lo económico, han ido con muchísima mayor rapidez que en lo político. Los europeos cuentan ahora con una moneda común, no hay barreras para el intercambio de bienes y servicios, la gente puede desplazarse de un país a otro para trabajar y su territorio se ha ido agrandando, como en Centro América, Panamá, República Dominicana y Belice, buscan incorporarse. Pero Europa apenas está en proceso de decretar su Constitución y hay enormes diferencias en la política de cada país, comenzando por las posturas frente a la guerra contra el terror y la presencia estadounidense en Iraq.

“Me quedo si me conviene”

Además, de tales palos tales astillas: nadie espera que haya en el Parlacen lo que no existe dentro de los partidos que lo integran. Si son raras las iniciativas de categoría en los parlamentos de cada país, con dificultad las habrá en el Parlacen.   No cabe esperar “peras del olmo”.

La Comunidad Europea, sin Constitución, ha establecido, empero, las bases de lo que debe ser su vida institucional y pública: el Orden de Derecho, la democracia política, una economía de mercado, libertades individuales, y apertura al mundo. Todo, a su vez, parte de la aceptación de la norma moral.

En Centro América, los comunistas, con amplia representación en el Parlacen, han hecho del robo, del secuestro y del asesinato, métodos valiosos para hacerse con el poder y conservarlo, chocando frontalmente contra lo que la racionalidad y toda persona decente reconoce como el único fundamento posible de la vida pacífica y civilizada. Mientras en el Parlacen la tarea sea mezclar el agua con el aceite, no podemos esperar mucho de él.

Véase lo que sucede con la Corte Centroamericana de Justicia: los hondureños quieren salirse de ella, porque no les parece un fallo emitido por la Corte. Es decir, las instituciones se toleran, “mientras hagan lo que yo quiero”. Un buen día otro país puede dejar el Parlacen para no aceptar una de sus resoluciones.

elsalvador.com WWW