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El rostro de la derrota. La bandera caída, el rostro de
la derrota, este aficionado no pudo esconder su frustración
y decepción en las gradas. Foto: EDH
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Orestes Membreño
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Un resultado abultado y una decepcionante
actuación de la Selección Nacional fue lo que los aficionados
se llevaron anoche del Estadio Cuscatlán.
El 3-0 que le encajó Jamaica desnudó por completo todas
las deficiencias y limitaciones del equipo salvadoreño, que no
tuvo armas para conseguir un resultado que lo mantenga con mejores posibilidades
en la eliminatoria mundialista.
El Salvador jugó a ganar y terminó perdiendo, porque si
bien se necesitaba la victoria no se podía dar tantas ventajas
a un rival que fue más inteligente para pararse en el campo.
El 4-4-2 de Paredes, con variantes con la alineación de Chepe Martínez
y Víctor Merino, le daba más posibilidades hacia el frente.
Pero el fondo quedaba desprotegido, por la izquierda, Pacheco perdió
en el franco uno contra uno con Fuller y por el centro, Gardner y Withmore
hacían lo que querían con el Zarco Rodríguez al no
tener la colaboración de Murgas, quien nunca metió pierna
para marcar.
Jamaica tuvo la fortuna de encontrarse temprano con el gol cuando Marlon
King anotaba al minuto 3, lo que hizo que los caribeños hicieran
mejor su estrategia.
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Que lo gocen. Los jamaiquinos vinieron y sacaron un buen triunfo.
Foto: EDH
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La selección dominó ante el retraso jamaiquino,
pero sin peso, sin sorpresa y teniendo fallas de conjunción, un
dominio mentiroso.
Mientras, Jamaica poco a poco se asentó en su contragolpe
que le produjo dos goles más.
El 2-0 fue obra de King al aprovechar una garrafal salida de Santos Rivera.
al minuto 37.
Luego, el 3-0 lo anotó Micah Hyde, al rematar un balón rebotado
por Rivera al minuto 39.
En ambos casos, Jamaica aprovechó el retorno lento del mediocampo
salvadoreño que se había adelantado buscando descontar en
el marcador.
Así, Pacheco y Dawson Prado se vieron lentos ante los movimientos
de Fuller, King y Hyde, principalmente, quienes aprovecharon los espacios
amplios dejados en el fondo salvadoreño.
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Dolor de cabeza. Ricardo Fuller hizo lo que quiso con Alfredo Pacheco.
Foto: EDH
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Sólo chispazos
En el complemento, El Salvador, con la obligación de descontar,
salió a presionar desde el arranque.
De hecho, Cerritos estrelló un balón en el larguero de la
meta jamaiquina a los cuatro minutos de iniciado el segundo tiempo.
Pero eso fue el único acercamiento en todo el segundo
tiempo.
El resto fue una repetición de un dominio sin sentido, sin ideas
claras, con poco fútbol y un concierto de malas entregas del equipo
salvadoreño.
Asimismo, el excesivo dominio de la pelota en la individual
y la lentitud en el desdoble ofensivo, permitían el reacomodo defensivo
jamaiquino que guardó sin problemas la ventaja.
Los cambios realizados en el complemento no diferenciaron la historia
del partido, ya que El Salvador nunca logró desarmar el cerco defensivo
jamaiquino.
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Fortaleza. Sólo Víctor Velásquez se fue de
tú a tú con los jamaiquinos. Acá en liza con
Damion Stewart (3), defensor caribeño.
Foto: EDH
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Quedó claro que Nenei De Mello no estaba para el
juego, ya que se vio con mucho temor para ir en el uno contra uno y cuando
se decidió a tirar a marco, en el primer cuarto de hora del complemento,
su rodilla le dijo que no iba más.
En su lugar ingresó Josué Galdámez, quien poco pudo
hacer en la banda derecha y siempre fue víctima de la fuerza de
los defensores jamaiquinos.
En todo el complemento, Jamaica no arriesgó su victoria ante el
pobre fútbol ofensivo salvadoreño sin presencia y sin peso
en el frente, ni siquiera las subidas de Víctor Velásquez
y las intentonas de Cerritos para acarrear la pelota fueron suficientes
para inquietar el meta Ricketts quien fue un espectador.
Ahora, las cosas están difíciles, ya que con la combinación
de resultados, El Salvador pasó al último lugar de su grupo.