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Muerte. Curiosos observan el cadáver de René David
Martínez. En segundo plano, el pick up que le ocasionó
la muerte. Foto: EDH/Lissette Lemus
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuatro niños que no pasan de los seis años quedaron huérfanos
desde ayer cuando un pick up conducido presuntamente por un borracho,
mató a su padre, Ovidio Aguilar, de 30 años, cerca de Cojutepeque,
Cuscatlán.
El percance también le costó la vida a René David
Martínez, de 22 años, y al presunto causante, Moisés
Say Alvarado, de 54, de origen guatemalteco.
David Antonio Rosales resultó herido, por lo que fue trasladado
al hospital de Cojutepeque, donde dijeron que está grave.
La tragedia ocurrió ayer aproximadamente a las 11:30 de la mañana
en el kilómetro 24.5 de la carretera Panamericana hacia oriente,
sobre el carril que conduce de San Salvador a Cojutepeque.
Versiones policiales refieren que los mecánicos Martínez
y Rosales estaban con el cobrador Aguilar en la cuneta tomando un receso
en la reparación de un bus de la ruta 113 que había sufrido
desperfectos.
La velocidad que llevaba el pick up de Alvarado no les dio tiempo de ponerse
a salvo. Primero dobló dos tubos de hierro rellenos de concreto,
de grosor similar a los usados para fabricar porterías de campos
de fútbol; luego voló, literalmente, sobre la cuneta, esto
lo comprueban las ramas quebradas de los arbustos de un paredón.
En ese trayecto arrolló a los tres hombres y luego cayó
de frente sobre un muro de concreto. Del impacto, la mitad del chasis
del pick up quedó como acordeón y el muro, desmenuzado.
Un policía dijo que al momento del reconocimiento legal del cuerpo
de Say Alvarado, se sintió fuerte olor a licor. Esto también
se los comentó el forense que practicó la diligencia.
Unas latas vacías de cerveza, halladas en el interior del pick
up, delataron la sospecha.
El guatemalteco iba hacia Santa Rosa de Lima, en La Unión, a traer
a la esposa, quien trabaja allá.
El conducir, aunque solo, en estado de ebriedad, no impidió que
matara a los otros dos hombres.
En adelante, una mujer obrera de maquila tendrá que cargar sola
con la manutención de sus cuatro pequeños. Ella no tendrá
de quién quejarse.