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Un grupo de pandilleros de la Salvatrucha fue trasladado de madrugada.
A las 8:00 sacaron a un segundo grupo. Foto:
EDH
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Antolín Escobar/Yanci
Pérez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Más de setecientos internos de la Mara Salvatrucha fueron trasladados
ayer en la madrugada y en la mañana hacia las penitenciarías
de Ciudad Barrios, en San Miguel, y Quezaltepeque, en La Libertad, informó
Julián de Jesús Guzmán, director del penal de Apanteos.
La medida obedeció a exigencias de los presos comunes del presidio,
luego de que la tarde del miércoles éstos, armados con garrotes
y piedras, impidieran el ingreso de los pandilleros a las celdas.
Las autoridades carcelarias del país tomaron la decisión
para evitar enfrentamientos entre mareros y reos comunes, como ocurrió
hace dos semanas en el penal de Mariona, donde 31 presidiarios fueron
asesinados.
Quinientos pandilleros fueron llevados a Ciudad Barrios y 200 más
a Quezaltepeque. Asimismo, 200 internos del penal de Quezaltepeque y 110
de Ciudad Barrios fueron llevados a Apanteos.
Ayer por la mañana, antes que los trasladados llegaran a su nuevo
destino, familiares de éstos ya estaban esperándolos en
la entrada de las cárceles e indagando cómo sería
el sistema de visitas.
En otros, también generó disgustos sobre todo en aquellos
que desde muy lejos llegaban a visitar a sus parientes.
En el penal de Apanteos, las autoridades carcelarias decretaron estado
de emergencia, el cual culminaría hoy.
Asimismo dijeron que realizarán un registro donde permanecían
los pandilleros trasladados para asegurarse de que no haya armas u otro
tipo de problemas.
El traslado de reos se hizo bajo la custodia de centenares de agentes
de la Policía Nacional Civil (PNC) de áreas especializadas
y bajo la supervisión de funcionarios de la Procuraduría
de Derechos Humanos (PDDH).
Por ahora, el director del penal de Apanteos, espera que los problemas
que generaban los pandilleros, desaparezcan. Mientras la situación
se normaliza, el recinto está acordonado por policías y
soldados.