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Separación. Facilitará el tratamiento de los delincuentes.
Foto: EDH/Mauricio Cáceres
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Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La matanza de agosto en Mariona y el conato de violencia del miércoles
en Apanteos obligaron a las autoridades penitenciarias a establecer cuatro
cárceles exclusivas para los mareros.
Desde ayer, los penales de Quezaltepeque y Ciudad Barrios están
asignados para los de la Mara Salvatrucha, y los de Chalatenango y Cojutepeque,
para los de la 18.
Además, está prevista para finales de septiembre la habilitación
de una cárcel para trasladar a los mareros capturados por la aplicación
del plan Súper Mano Dura, oficializado esta semana por el Presidente
Antonio Saca.
El Director de Centros Penales, Rodolfo Garay Pineda, dijo que antes del
mediodía de ayer habían concluido la separación,
luego del traslado desde Apanteos a Ciudad Barrios de 502 miembros de
la MS.
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El riesgo
para los reos comunes obligó a separarlos de los pandilleros.
Rodolfo Garay Pineda
Director Centros Penales
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Tener juntos
a mareros es un riesgo; pero puede haber un mecanismo único
para controlarlos.
Pedro Baltazar González
Subdirector de la PNC
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Agregó que 200 más fueron removidos a Quezaltepeque, de
donde llevaron a 191 reos comunes para Apanteos. También sacaron
de Ciudad Barrios a 81 internos que han desertado de la MS y les instalaron
en el reclusorio de Sonsonate.
El funcionario explicó que con estos cambios se ha reducido la
posibilidad de violencia entre grupos de internos rivales. Además,
que se facilitará el tratamiento penitenciario.
Asimismo se agilizó la separación de presos establecida
en la nueva estrategia antimaras.
Estos cambios se adicionan al traslado hace dos semanas de 306 miembros
de la Mara 18 desde el penal de Mariona a Cojutepeque, tras los disturbios
que dejaron 31 internos muertos en la primera penitenciaría.
El traslado de los internos de la MS fue la principal exigencia de más
de 2000 reos comunes que el miércoles se rebelaron contra las autoridades
del reclusorio de Apanteos, al punto que por varias horas se negaron a
ingresar a sus celdas y destruyeron varios catres para convertirlos en
armas.
Esto quizás impulsó a las autoridades a acelerar los cambios
el miércoles.
El viceministro de Seguridad Ciudadana, Rodrigo Ávila, reconoció
que esta problemática estuvo a punto de convertirse en un brote
generalizado de violencia.
Se pudo prevenir una tragedia, gracias al trabajo de la dirección
del penal, el apoyo en seguridad de la policía y el resguardo del
perímetro por miembros de la Fuerza Armada, dijo.
Además, cuestionó al grupo de custodios en Apanteos que
aprovechó los incidentes para reclamar mejoras salariales. El viceministro
lo llamó chantaje.
El subdirector de la PNC, comisionado Pedro González, admitió
que es un riesgo unificar de esa manera a los mareros, pero confió
en que se establezcan mecanismos para controlarlos.
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Se reduce riesgo
de disturbios
Incidentes de
Mariona aumentaron tensión en penales compartidos con mareros.
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Facilitará
el trato a reos
Las cárceles
específicas podrían
garantizar el éxito del tratamiento
penitenciario.
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Adelantan la división
El plan Súper Mano Dura pretende
reducir crímenes
ordenados desde
los reclusorios.
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