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Espontaneidad. El pequeño Jorge Solís, de cuatro
años y medio, corrió a abrazar a su padre, José
Solís, quien en plena formación le dio un soldado
de juguete. Foto: EDH/Arturo Silva
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Katlen Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Álvaro David Vásquez, de ocho años, vestía
un traje camuflado de la Fuerza Aérea Salvadoreña en honor
de su padre. Su impaciencia era evidente. Quería darle la bienvenida.
El pequeño viajó ayer, junto a su madre y demás familiares,
desde Cojutepeque, en Cuscatlán, para esperar a su padre, Álvaro
Matías Vásquez, en la sede del Comando de Fuerzas Especiales,
en Ilopango.
Él y otros 218 soldados llegaron al lugar a la 1:00 p.m. Con ellos
se complementa el segundo contingente del Batallón Cuscatlán.
Arribaron a la base aérea de Comalapa a las 7:20 de la mañana,
a bordo de un Boeing 767.
Desde las 9:00 de la mañana, unos mil familiares aguardaban impacientes.
No era para menos.
María Mendoza, de 23 años, despertó a las tres de
la mañana a sus cuatro pequeños. Tenían que subir
al primer bus que les trajera desde Nahulingo, en Sonsonate, y estar a
tiempo para recibir a su esposo.
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En casa. Al rededor de las 7:00 de la mañana, los más
de 200 efectivos, a bordo de un Boeing 767, tocaron suelo salvadoreño.
El deseo de ver a los parientes estaba a pocos minutos.
Foto: EDH/Arturo Silva
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Lo extraño mucho. Mis hijos también, expresó
con nostalgia.
Reveló que está emocionada, porque su cónyuge cumple
años en diez días y lo podrán celebrar en familia.
Alegría
En cualquier rincón del Comando se percibía la alegría,
a través de los carteles y camisetas, entre otras muestras de cariño.
Bienvenido, papi, decía en el centro de las camisas
de dos niños que llegaron a recibir a su progenitor.
Después de las muestras de afecto y la algarabía, los efectivos
se formaron en la pista de la Fuerza Aérea.
El pequeño Jorge Alberto Solís, de unos cuatro años,
rompió el protocolo y sin pensarlo se acercó su padre, el
soldado José Ricardo Solís, de 31 años.
Con una sonrisa, dio la vuelta, después de darle un abrazo y recibir
un soldado de juguete que le entregó su padre.
Tendrán 30 días de licencia, pero participarán
en desfile
En fila, los 219 soldados del segundo contingente esperaron las palabras
del viceministro de Defensa, general Ricardo Benjamín Ábrego,
mientras gritaban a viva voz: ¡Misión cumplida!.
Estamos contentos de tenerlos en casa y que hayan cumplido con la
misión, manifestó.
Cumplimos con la misión al ciento por ciento, resumió.
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La marcha. La algarabía de los recién llegados, que
ondeaban las banderas de Iraq, El Salvador y Estados Unidos, puso
el color en las calles. Foto: EDH/Arturo Silva
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El coronel Hugo Omar Calidonio, comandante del Batallón Cuscatlán
II, agregó que a su regreso dejaron abierto el camino para el tercer
contingente.
Expresó que estaba contento de que todos hayan vuelto, a excepción
de Natividad Méndez, quien murió en un combate con chiitas,
aunque le recordarán siempre.
Augura, al igual que el viceministro, que el tercer contingente hará
un buen trabajo, si es posible, mejor.
El general Ábrego dijo que tendrán 30 días de licencia,
antes de retornar a sus rutinas. Sólo regresarán el 14 y
15 a desfilar por las fiestas de Independencia.
Sostuvo que no les harán exámenes médicos adicionales.
Respecto a los efectivos del grupo que ya está en Nayaf, espera
que se instale en la localidad de Hilla la próxima semana.