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Cultivo del algodón abre esperanzas en Oriente

San Miguel. Cada vez con mayor presencia, la oleaginosa planta vuelve a cubrir de copos blancos grandes extensiones en la zona oriental. Productores están optimistas.

Publicada 3 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Preparados. Los algodonales se encuentran en pleno desarrollo en la zona oriental y los cultivadores no reportan plagas. Foto: EDH

Miguel Ventura
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Doña Telma alza la mirada hacia el imponente volcán Chaparrastique, mientras sus mozos apuran a los bueyes.

Hombres y bestias trabajan como un solo equipo en la preparación de los últimos surcos donde las semillas de algodón deberán germinar para la próxima cosecha.

Todo parece indicar que la oleaginosa podría tomar auge en San Miguel tal como ocurrió en los años 60.

Y es que el entusiasmo por plantar algodón aumenta en la mayoría de potenciales productores y más en aquellos que crecieron en medio de las plantaciones en la época en que se produjo en El Salvador el “boom” de la la mota blanca.

Como prueba de la esperanza que los productores han depositado en este cultivo, Telma Elena Gaitán, trata de salir adelante con la siembra de esta planta.

Es la única mujer entre los 113 productores que han sembrado algodón este año en la oriental zona migueleña.

Ella ha cultivado 130 manzanas en el cantón Moropala, jurisdicción de El Tránsito.

La zona es apropiada para este tipo de siembras. Hay recursos suficientes para desmotar el algodón y regarlo si fuera necesario.

Optimismo

El 22 de julio inició la siembra de la variedad Denta Pine 388. Más de cien personas trabajaron para preparar la tierra.

Las plantas tienen ya una altura de 40 centímetros y están libres de plagas, lo que indica que tendrán un desarrollo sano.

Gaitán comentó que esas tierras se las alquilaron para la temporada y espera obtener buenos resultados.

La productora dijo que por el momento tiene trabajando a 87 personas que residen en las comunidades aledañas.

Gaitán asegura que la banca comercial la apoyó con créditos sin garantía hipotecaria para 50 manzanas, lo que motivó a la mayoría de productores a sembrar.

“Espero que la producción de algodón vaya aumentado cada año, para tener plantaciones como hace unos 30 años”, expresó al esperar en octubre la recolección.


Textileras esperan la recolección

No se siembra por sembrar. Las acciones son coordinadas para lograr un buen mercado y facilitar el procesamiento de la fibra vegetal.

Wilmer Muñoz, coordinador nacional del proyecto del algodón, dijo que en enero de este año se firmó un convenio con la Corporación Algodonera Salvadoreña (Copal).

Este compromiso ayudará a que la Copal pueda vender el algodón a las industrias textileras instaladas en la capital u otros países.

Una vez que los productores logren recoger su cosecha pueden llevarla a la sede la Corporación Algodonera para que esta la envíe a las textileras.

Por el momento no se habla de precios, pero los productores esperan obtener buenos resultados para cancelar las deudas y ver sus ganancias.

Según los técnicos del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (Centa), la plantación de la señora Gaitán podría dar entre 48 y 50 quintales por manzana, pero todo depende de que no haya problemas de plagas en los próximos días.

Los braceros también están satisfechos con las plantaciones de algodón, les han abierto nuevas oportunidades de trabajo que no absorben todo su tiempo, por lo que incluso cada día pueden dedicarse a actividades propias.

Brenda Mejía, una de las mujeres que labora en las plantaciones, indicó que para ella es una gran oportunidad hacerlo y ganar un poco de dinero para ayudar a sus familiares.

Recibe unos seis dólares por cinco horas de trabajo en la plantación y el resto del día trabajan en sus milpas.

Así, además de los ingresos propios, tendrá los que le brinda trabajar como asalariada.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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