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Opinando
Mujer, más allá de tu voto, el sistema de cuotas

Creo con bastante acierto que el sistema de cuotas es un proceso que garantiza la participación de las mujeres en niveles de decisión y de poder, y que es un derecho ciudadano que le confiere la vida democrática

Publicada 3 de septiembre 2004, El Diario de Hoy



Angelita Mazzini de Pleités
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

En la conformación de nuestra población es una realidad la presencia de un porcentaje mayor de mujeres con relación a la de hombres, ya que constituimos, nosotras, el 53%. También se ha dicho en diferentes circunstancias que en nuestro país “la pobreza tiene cara de mujer”, ya que somos las mujeres las que llevamos el sobrepeso de la pobreza, del analfabetismo, de la carta familiar, las que vivimos el desencanto del poco acceso a créditos, las que sufrimos violencia intrafamiliar, maltratos, maternidad precoz, abuso y acoso sexual, induciéndolas muchas veces al tráfico de niñas y hasta la prostitución a muy temprana edad.

Todo lo mencionado, ¿consecuencia de qué es? Múltiples situaciones nos dan la respuesta, sólo enunciaré dos: La primera, la cultura del machismo de origen estructural obliga a la mujer a ser sometida y sumisa por el sólo hecho de ser mujer. Esta actitud machista empezó a cambiar en los últimos cuarenta años gracias a que, con su tenaz espíritu de superación, ella ha alcanzado niveles académicos que le han permitido abrirse espacio y ser tomadas en cuenta.

La segunda situación, la más reciente, ha determinado también conductas marginales en relación a la mujer, me refiero al conflicto bélico que duró doce años, conflicto del que aún no nos hemos recuperado, ya que generó muchos tipos de violencia, y lo que es más, también desestabilizó nuestra sociedad promoviendo la fuga de bienes, destrucción de nuestra economía y éxodo de valiosos recursos humanos.

Este conflicto también causó la desintegración de la familia y con ello se propició la pérdida de principios, tradiciones, valores cívicos y morales. Todo esto se recuerda y se tiene presente. De lo mencionado, quien más ha sufrido es la mujer, nuestras siempre valientes y valiosas mujeres.

Este preámbulo nos permite introducirnos en las consideraciones y conclusiones vertidas en el seminario de dos días recientemente efectuado en Guatemala, cuyo temario fue: “¿Qué democracia queremos?”. “Los desafíos de la participación de las mujeres en la política”.

Foro convocado por el CIM —Comité Interamericano de Mujeres de la OEA—‚ donde también participaron otras entidades, como el Instituto Nacional Demócrata (NDI), que dirige la señora Madeleine K. Albright, ex secretaria de Estado de los Estados Unidos. Asistieron prominentes mujeres de América Latina, integradas al trabajo y participación política de la mujer.

Reflexiones importantes en este foro fueron las siguientes:

1. “La mayor participación política de la mujer transformará cualitativamente la cultura política del país”.

2. La mujer ciudadana necesita, además de ser sufragista, llenar el espacio complementario con su participación política plena, formando parte del Gobierno por el cual ella trabajó. Al ser tomada en cuenta de manera equitativa con el hombre, se les está otorgando, a las mujeres, lo que se llama en este proceso cuota de poder.

El término “cuota” lo define Ivan Doherty, del NDI, refiriéndose a una provisión en el sistema electoral que asegura un número mínimo de asientos en la legislatura para las mujeres. Al decirlo vislumbro un largo camino por recorrer, pero recién estamos comenzando el Siglo XXI, y aún tenemos muchos años más por delante y con ellos varios desafíos que superar. A mi criterio, estos desafíos los enumero en su orden:

a) La persistencia de esquemas patriarcales y excluyentes con relación a la participación política de la mujer.

b) La falta del respaldo masculino a las mujeres candidatas.

c) La ausencia de coordinación entre grupos de mujeres con relación a su participación política.

d) Lograr el apoyo financiero de los partidos políticos para cubrir gastos de la campaña.
Creo con bastante acierto que el sistema de cuotas es un proceso que garantiza la participación de las mujeres en niveles de decisión y de poder, y que es un derecho ciudadano que le confiere la vida democrática.

Esta figura de darle poder a la mujer, lo que se llama empoderamiento, ha sido adoptado por doce países de América Latina: Costa Rica, Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Paraguay, México, Perú, República Dominicana y Venezuela. Actualmente en nuestros países vecinos, Honduras, Guatemala y Nicaragua, están en proceso anteproyectos de reformas a los códigos electorales para que se obligue a los partidos inscritos a la representación por cuotas de la mujer. En Europa tienen esta representación Alemania, Francia, Bélgica, etc.

En nuestro país, El Salvador, donde la presencia de la mujer se hace sentir, en las recientes elecciones del 21 de marzo de 2004 su participación fue decisiva. Es de rigor reconocer a la mujer su valor, su entrega, su capacidad, y darle un mayor protagonismo en la vida política del país. Nosotras, las mujeres, constituimos un bastión muy importante en la vida económica y social, en la actividad política, lo hacemos con la misma entrega, responsabilidad, honestidad y transparencia, destacando la credibilidad, continuidad y lealtad a nuestra ideología partidaria. Esperamos comentarios.

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