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La nota del día
Música por toneladas que cabe en la mano

Además de música actualmente se pueden comprar libros en audio, muchos de los cuales se “bajan” de la Internet

Publicada 3 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

El equivalente a una tonelada de discos antiguos y los equipos para tocarlos, puede alguien llevar consigo hoy en día, una de las maravillas de la tecnología contemporánea. Música, libros en audio, agendas electrónicas, archivos digitales y el respaldo de una computadora, caben en un aparatito de once por seis centímetros, de unos pocos gramos de peso.

El iPod de la firma Apple ha venido a revolucionar la forma como se oye, se guarda y se ordena la música, empleando un formato, el MP3 inventado por alemanes, que reduce sensiblemente el tamaño de un documento musical sin afectar su calidad auditiva. Adicionalmente, una persona lleva catalogado en su iPod los nombres de sus CD, los discos digitales, con lo que evita duplicaciones, o comprar dos veces una misma obra.

 Pero el iPod cumple con otras funciones, una de las cuales es poder grabar conciertos, cursos lectivos, conferencias y lo que se quiera, los que luego se convierten en documentos digitales. A estudiantes y profesores, que hasta hoy estaban limitados a casettes de audio difíciles de archivar, el iPod les brinda una herramienta de enorme valor: lo que se graba se puede guardar en la memoria de un computador y en discos CD; casi de forma literal, esos conocimientos no ocupan espacio.

Además de música actualmente se pueden comprar libros en audio, muchos de los cuales se “bajan” de la Internet; el “Arte de la Guerra” de Sun Szu cuesta cerca de doce dólares; las memorias de Bill Clinton, leídas por él aunque sin las esperadas referencias a Mónica, se obtienen por veinte y tantos; se consiguen obras clásicas, poesía, teatro, novelas y obras de no ficción.

Aunque nada sustituye en verdad a los libros, esa clase de narrativa se escucha con facilidad y evita fatigar la vista; nuestro recordado amigo el banquero Luis Escalante tenía que pedir los casettes a Nueva York, escucharlos y luego devolverlos a una organización de ayuda para personas con problemas de la vista. La mala noticia es que esa modalidad, de libros en audio, sólo está disponible en inglés y alemán, aunque únicamente en inglés pueden “bajarse” de la Internet.

Educando a distancia con CD


Hay una aplicación obvia de las capacidades del iPod para grabar, unida a los programas digitales de presentación: cursos enteros de enseñanza se pueden grabar para luego redistribuirse en discos compactos (CD). La enseñanza de ciencias, tecnologías diversas, lenguaje, historia, civismo, moral y de todo lo imaginable se puede masificar al más alto nivel de calidad pedagógica.

Lo que sólo ha estado disponible para los alumnos de grandes centros de enseñanza y muy calificados maestros, estará al alcance de las escuelas de todo un país. Eso también ofrece posibilidades a las personas que quieren continuar educándose, ya sea en saberes aplicados a sus actividades, como al que quiera saber por el gusto de saber, afán en que nos encontramos desde siempre.

He aquí una tarea relativamente realizable para las autoridades de Educación: ir creando cursos en diversas disciplinas, que los interesados puedan adquirir al costo. Es decir, montar un proyecto de “educación a distancia” que se pague por sí solo y que por la misma lógica del sistema, podrá irse perfeccionando. Tome la idea señor Presidente Saca y busque cabezas prácticas para implantarla.

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