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Analizando
La cultura de la verdad

Sabemos que ser sólidos en la verdad puede traer problemas, críticas y a veces hasta persecución pero hay situaciones en las que no se puede ceder. Debemos saber dialogar, escuchar con apertura y tolerancia.

Publicada 2 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com

En honor de la verdad me siento obligada a aclarar las palabras del Sr. Rubén Zamora en una entrevista de televisión este lunes sobre la sexualidad en la adolescencia. Un muchacho de 13 años hizo una pregunta sobre la masturbación.

Don Rubén le contestó asegurando que “la Iglesia ha evolucionado en este aspecto y que en el nuevo catecismo eso ya no es pecado”.

El pecado ha sido y seguirá siendo pecado siempre, porque así lo dice la Palabra de Dios, que no cambia según nuestros antojos.

El catecismo no puede contradecir la Palabra de Dios y lo único que pudiera provocar alguna duda al respecto es que habla de que para poder hacer un juicio justo, se deben tomar en cuenta muchos aspectos que pueden reducir y hasta anular la culpa moral.

Esto no sólo aplica en este caso, sino también en otras ofensas graves, pues a una persona que no sabe que está cometiendo un pecado, no se le puede exigir lo mismo que a una que sí lo sabe.

Además, sabemos que el juicio de Dios es diferente al de los humanos, en el que siempre hay un castigo aunque pidamos perdón.

En cambio en el de Dios, cuando confesamos nuestra culpa y nos arrepentimos, nuestro Padre nos perdona, como leemos en la parábola del hijo pródigo o la de las cien ovejas.

Todos sabemos que para poder tomar decisiones libres debemos tener acceso a la información veraz, científica y completa. Si hace falta alguno de estos componentes, nuestros actos dejarán de ser libres y estarán siendo manipulados por otras personas.

Recordemos las palabras del Evangelio: “La verdad os hará libres”. Nuestro Creador nos hizo con un manual de instrucciones para nuestro perfecto funcionamiento y para ser felices. Ese manual es la Palabra de Dios, si no lo obedecemos, nos descomponemos y sufrimos.

Si entendemos la diferencia entre libertad y libertinaje, comprendemos que ser libres no implica hacer lo que nos dé la gana, sino más bien saber educar nuestra voluntad para escoger siempre el bien. El libertinaje nos convierte en esclavos de nuestras pasiones, egoísmos y caprichos.

Platón dijo: “Tienen el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad”. La verdad existe, ahí está, no es tuya ni mía, es una solamente, a pesar de que se intente manipular, usar, esconder o torcer.

Hay personas o grupos, que trabajan dando verdades a medias a los que les molestan y critican una abierta y sincera actitud hacia la verdad.

Éstos juegan con la información para influir en la forma de pensar y decisiones de otros, para imponer una agenda o ideología, y para ellos el fin justifica los medios.

Las personas que difunden verdades a medias atacan la sólida congruencia con los valores universales, la clara actitud de difundir y promover el proyecto de vida y cultura basada en la participación social real.

En estos tiempos de confusión, relativismo y hedonismo que vive el mundo se requiere de un compromiso social, de una actitud solidaria y de una cultura de la verdad.

Nadie es perfecto, todos cometemos errores, tenemos defectos y nos podemos equivocar, pero si se tiene rectitud de intención, principios y valores morales humanos claros y correctos, la certeza de la sinceridad y veracidad será más fácil de alcanzar.

La veracidad es elemental para lograr unirnos en lo esencial, y con ello sentar las bases del país en el que queremos que vivan nuestros hijos y los venideros.

Sabemos que ser sólidos en la verdad puede traer problemas, críticas y a veces hasta persecución pero hay situaciones en las que no se puede ceder. Debemos saber dialogar, escuchar con apertura y tolerancia, respetando las opiniones de los otros.

Pero el respeto al la diversidad de pensamientos no implica aceptar el error. Debemos permanecer firmes en tener un proyecto de vida coherente y consistente basado en principios y valores universales.

“La verdad, si no es entera, se convierte en aliada de lo falso”, J. Sádaba. “Los mentirosos más nocivos son aquellos que se deslizan sobre el borde de la verdad”, Julius Charles Hare.

Y el que más me gusta, que debe hacer recapacitar tanto para los que dicen verdades a medias manipulando la información como para los que son ridiculizados por tratar de difundir la verdad... “La mentira alcanza, pero la verdad siempre la alcanza”. Busquemos la verdad, encontrémosla, amémosla y defendámosla.

*Columnista de El Diario de Hoy.



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