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“A ver, cuénteme algo”

Una lingüista estuvo en el país para hacer un archivo. Su propósito fue registrar diferentes formas del habla.

Publicada 1 de septiembre 2004, El Diario de Hoy

El video. Para Karen Schairer la cámara es el mejor instrumento para registrar el mundo del entrevistado. Foto: EDH

Adda Montalvo
El Diario de Hoy

amontalvo@elsalvador.com

Mi nombre es Ana María y tengo casi 20 años y gracias a Dios estoy aquí con mi mamá ayudándole en lo que se puede. Mi hermana está aquí. Tenemos más hermanos, uno está en México”.

Este testimonio quedó grabado a través de la cámara de Karen Schairer.

La norteamericana no quiso perder ninguna palabra que salía de boca de Ana María, quien también se refirió a la vida que lleva junto a sus hermanas Blanca y Norma, la conversión de su familia a la religión evangélica y de su necesidad de trabajar como domésticas en la capital.

Schairer, una lingüista de la Universidad del Norte de Arizona –de 62 años– estuvo de visita en El Salvador hace algunos días.

Su propósito era continuar una investigación que, según relata, inició hace 10 años, que ha titulado Archivo de Historia Viva.

La investigación

Familia. (izq. a der) Ana María, Blanca Margarita y Norma dan su testimonio. Foto: EDH

Karen no vino sola, su esposo y pintor, Don Schairer, estuvo siempre a su lado.

“Lo que iba buscando (en un principio) eran variaciones en el idioma español”, explicó sobre su investigación mientras se dirigía a la playa El Zonte, en La Libertad, la mañana de un jueves.

Karen es una catedrática que enseña español. El trabajo que vino a hacer, le servirá para reforzar sus clases y además, tener un banco de datos para futuros trabajos.

Mientras más entrevistas hacía, sin embargo, se dio cuenta del valor lingüístico de cada testimonio, el cual calificó como un regalo.

“Es algo sumamente especial cuando alguien comparte con uno lo que siente, lo que ha sufrido, lo que ha gozado”, agrega.

Acuarela. Karen grababa y Don hacía una pintura del lugar Foto: EDH

Entre los cientos de relatos que captó, posee los de ex guardias nacionales que cuentan sus travesuras de infancia, mujeres raptadas para volverlas prostituta, entre otros.

La mancuerna

Convencer a las personas para que hablaran no siempre fue tarea sencilla.

La pareja de viajeros se valió de varios trucos para lograr su cometido, entre ellos estuvo el utilizar el talento de Don.

La curiosidad. El arte de Don era el gancho para la gente. Foto: EDH

Todo empezó en Antigua Guatemala. En una de sus visitas, Don sacó su caja mágica en una plaza, en donde guarda sus pinceles, pinturas y papel para hacer las acuarelas.

Al empezar a pintar al aire libre, la gente se acercaba con curiosidad.

Allí Karen aprovechaba para platicar con ellos y lograba las entrevistas.

Lo mismo sucedió aquí. Poco a poco ella fue conociendo más personas.

Los tres meses que estuvieron en en El Salvador se le hicieron cortos a la pareja Schairer.
Karen entendió que un proyecto como el suyo nunca termina.

Sus datos servirán para que otros científicos los analicen y puedan entender cómo piensan y se expresan los salvadoreños.

Y pensar que todo inició con la frase: “cuénteme algo”, dicha por Karen.

Archivo de historia viva

Autora: Karen Schairer, lingüista de la University of Northern Arizona.
Financiamiento: Fundación Fullbright.
Contenido: testimonios de personas de distintas edades y nacionalidades que narran un tema de su elección.
Propósito: registrar las variantes de cómo se habla el español para posteriores investigaciones.
Soporte: todos los testimonios fueron grabados en video digital y serán editados en formato DVD. Karen dejará copias en la Utec, UES y la Casa del Escritor. La gente puede tener acceso a ellos, pero sin fines de lucro.
Concepto: según Karen Schairer todas las formas de hablar castellano son correctas y responden a las necesidades del contexto de los hablantes. Por ejemplo, el spanglish.
Utilización: investigación y académicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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