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El video. Para Karen Schairer la cámara es el mejor instrumento
para registrar el mundo del entrevistado.
Foto: EDH
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Adda Montalvo
El Diario de Hoy
amontalvo@elsalvador.com
Mi nombre es Ana María y tengo casi 20 años y gracias a
Dios estoy aquí con mi mamá ayudándole en lo que
se puede. Mi hermana está aquí. Tenemos más hermanos,
uno está en México.
Este testimonio quedó grabado a través de la cámara
de Karen Schairer.
La norteamericana no quiso perder ninguna palabra que salía de
boca de Ana María, quien también se refirió a la
vida que lleva junto a sus hermanas Blanca y Norma, la conversión
de su familia a la religión evangélica y de su necesidad
de trabajar como domésticas en la capital.
Schairer, una lingüista de la Universidad del Norte de Arizona de
62 años estuvo de visita en El Salvador hace algunos días.
Su propósito era continuar una investigación que, según
relata, inició hace 10 años, que ha titulado Archivo de
Historia Viva.
La investigación
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Familia. (izq. a der) Ana María, Blanca Margarita y Norma
dan su testimonio. Foto: EDH
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Karen no vino sola, su esposo y pintor, Don Schairer,
estuvo siempre a su lado.
Lo que iba buscando (en un principio) eran variaciones en el idioma
español, explicó sobre su investigación mientras
se dirigía a la playa El Zonte, en La Libertad, la mañana
de un jueves.
Karen es una catedrática que enseña español. El trabajo
que vino a hacer, le servirá para reforzar sus clases y además,
tener un banco de datos para futuros trabajos.
Mientras más entrevistas hacía, sin embargo, se dio cuenta
del valor lingüístico de cada testimonio, el cual calificó
como un regalo.
Es algo sumamente especial cuando alguien comparte con uno lo que
siente, lo que ha sufrido, lo que ha gozado, agrega.
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Acuarela. Karen grababa y Don hacía una pintura del lugar
Foto: EDH
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Entre los cientos de relatos que captó, posee los
de ex guardias nacionales que cuentan sus travesuras de infancia, mujeres
raptadas para volverlas prostituta, entre otros.
La mancuerna
Convencer a las personas para que hablaran no siempre fue tarea sencilla.
La pareja de viajeros se valió de varios trucos para lograr su
cometido, entre ellos estuvo el utilizar el talento de Don.
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La curiosidad. El arte de Don era el gancho para la gente.
Foto: EDH
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Todo empezó en Antigua Guatemala. En una de sus
visitas, Don sacó su caja mágica en una plaza, en donde
guarda sus pinceles, pinturas y papel para hacer las acuarelas.
Al empezar a pintar al aire libre, la gente se acercaba con curiosidad.
Allí Karen aprovechaba para platicar con ellos y lograba las entrevistas.
Lo mismo sucedió aquí. Poco a poco ella fue conociendo más
personas.
Los tres meses que estuvieron en en El Salvador se le hicieron cortos
a la pareja Schairer.
Karen entendió que un proyecto como el suyo nunca termina.
Sus datos servirán para que otros científicos los analicen
y puedan entender cómo piensan y se expresan los salvadoreños.
Y pensar que todo inició con la frase: cuénteme algo,
dicha por Karen.
Archivo de historia viva
Autora: Karen Schairer, lingüista de la University
of Northern Arizona.
Financiamiento: Fundación Fullbright.
Contenido: testimonios de personas de distintas edades y nacionalidades
que narran un tema de su elección.
Propósito: registrar las variantes de cómo se habla
el español para posteriores investigaciones.
Soporte: todos los testimonios fueron grabados en video digital
y serán editados en formato DVD. Karen dejará copias en
la Utec, UES y la Casa del Escritor. La gente puede tener acceso a ellos,
pero sin fines de lucro.
Concepto: según Karen Schairer todas las formas de hablar
castellano son correctas y responden a las necesidades del contexto de
los hablantes. Por ejemplo, el spanglish.
Utilización: investigación y académicos.

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