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| Trabajo. Hombres y mujeres abren zanjas para
tuberías. Foto EDH |
Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Si Rosa América Rivera quiere agua potable, debe caminar con
su cántaro hacia el grifo público más cercano, situado
a un kilómetro de su casa.
Ella vive en la comunidad Macarena, de Santa Cruz Michapa y espera la
finalización de un proyecto de introducción de agua potable
que favorecerá a cinco mil familias.
Hace una semana iniciaron la apertura de los 25 kilómetros de zanjas
necesarios.
Durante varias horas al día, Rosa América toma una pala
o un azadón para trabajar en el proyecto. Igual que ella lo hacen
por turnos la mayoría de sus vecinos.
Tienen varios años de pedir agua potable en sus casas y por diferentes
razones no habían sido atendidos. Las obras favorecerán
a residentes en el Barrio El Centro, así como las comunidades La
Macarena, Santa Bárbara 1 y 2 y Las Delicias.
Unidos
Elvira de Jesús Gómez, residente en el Cantón Las
Delicias, detalló que ese proyecto recibe apoyo del Ministerio
de Medioambiente y de Salud Pública.
La primer entidad ha proporcionado un técnico para que supervise
los trabajos en el terreno donde se desarrolla el proyecto.
Además impulsan campañas de arborización y obras
de conservación de suelos. Más de 600 árbolitos ya
fueron sembrados para proteger los mantos acuíferos.
El proyecto incluye la construcción de letrinas aboneras.
El alcalde de Santa Cruz Michapa, Salvador Vanegas, expresó que
el monto está distribuido entre Care y Alcaldía municipal
y la mano de obra es el aporte de la comunidad, donde la mujer se involucra
de forma permanente.
La inversión de más de un millón de dólares
será proporcionada en partes iguales por la municipalidad y Care.
No han definido la fecha de finalización.