
Tibor R. Machan*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Los Ángeles. (AIPE).-
Aquellos que piensan que la globalización es un fenómeno
reciente sólo tienen que mirar los Juegos Olímpicos para
darse cuenta de su equivocación.
Los Juegos Olímpicos incluyen a casi todos los países del
mundo, y todos los participantes compiten bajo las mismas reglas. Así
mismo se define la globalización.
Cuando hablamos de globalización económica, se trata de
cómo la gente de diferentes partes del mundo debe operar bajo las
mismas reglas económicas: el libre mercado. Nadie esclaviza a los
trabajadores, sino que se negocia su contratación. Nadie viola
los contratos y, si alguien llegara a hacerlo, se acude a la justicia
para lograr que se cumpla lo acordado.
Los críticos de la globalización se quejan de que los principios
fundamentales del comercio pueden no convenirle a algunos por razones
culturales que deben respetarse.
¿Acaso los Juegos Olímpicos han destruido las diferencias
culturales? Claro que no. Se ha alcanzado la uniformidad en ciertos campos,
pero no en todos. Los trajes y uniformes de los deportistas y la música
que prefieren para ciertos eventos son diferentes. También comen
alimentos diferentes, según sus gustos y costumbres. Y hablan idiomas
diferentes.
Esto nos prueba que la gente alrededor del mundo puede compartir ciertas
prácticas sin perder sus costumbres y sin conflicto alguno. Como
dice el actor cómico Steve Martin en su más reciente película:
Su uniformidad fue sólo interrumpida por su variedad individual.
El intento del comunismo y de otras ideologías totalitarias de
hacernos a todos iguales siempre fracasa.
La gente de todas partes del mundo se comunica hablando y escribiendo
algún idioma, pero los idiomas son diferentes. Viven en sus casas,
pero la arquitectura de las casas es diferente en diferentes sitios. La
gente se viste de manera diferente. El arte, los bailes, las costumbres
son universales y a la vez muy diferentes.
La globalización incluye prácticas que todos deben seguir,
sin despojar a nadie de su originalidad, de sus diferencias culturales,
de su personalidad, etc. Por el contrario, la interacción de todos
esos estilos y maneras de ser diferentes hacen que surjan nuevas modalidades.
Todos esos estilos de vida, de arte, de idiomas diferentes surgieron espontáneamente,
sin que ningún dictador los impusiera. Lo negativo y perjudicial
es cuando los gobiernos introducen medidas proteccionistas, subsidios,
controles de precios y demás regulaciones al libre intercambio;
así tratan de imponer coercitivamente la manera en que los individuos
deben actuar, en lugar de permitirles que lo hagan según su propia
conveniencia.
*Profesor de Chapman University.

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