El Diario de Hoy
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La tercera, la más
concurrida y magnífica edición de la Arroba de Oro, se llevó
a cabo anoche en el Hotel Radisson, un acontecimiento que marca derroteros
a lo que es ya una vigorosa nueva industria. En cada ocasión sorprenden
nuevos rostros, se consolidan otros y se fomenta la creatividad de todos.
Hay una noble y limpia competencia entre los participantes, que buscan
aprender, llegar a otros, superar lo que han venido haciendo e insertarse
con honor en el gran mundo.
En forma paralela dimos seguimiento a la Operación Red, ayer martes
temprano, cuando centenares de jóvenes se congregaron para oír
una serie de conferencias magistrales sobre la Internet, el diseño
de páginas web, la búsqueda y presentación de contenidos,
las mejores maneras de captar el interés de los internautas. Un
número quiere proyectarse, algunos, vender, otros buscan asociarse
con gente aquí y en el exterior, todos sueñan.
La Internet ofrece la liberalización de las limitaciones de ambiente
y geografía; también pone en contacto con otras culturas
y formas de pensar y abre puertas a novedosas e inesperadas amistades.
También se exponen los riesgos y las precauciones que se deben
tomar para no caer víctimas de los delincuentes del ciberespacio.
En EL DIARIO DE HOY, MAS! y elsalvador.com se trabaja mucho para incorporar
a jóvenes a un superior nivel educativo, cultural, cívico
y moral. Lo que aquí se hace contribuye a alejar a nuestra muchachada
salvadoreña del vicio y la desesperanza; se presenta una alternativa
al vicio, a las maras, a lo estrecho de una comunidad y sus escuelas.
La asistencia a los cursos está abierta a los jóvenes y
personas interesadas, sobre la base de que quien primero aplica tiene
la mejor oportunidad de inscribirse. ¡Hubo un lleno total! Los presentes
no bajaron su atención a lo largo de la jornada, como se demostró
con las muchas preguntas, discusiones y lo que se hablaba en los recesos.
¡Todos a competir en 2005!
Por la noche y durante la cena de gala de la premiación, la elegancia,
cordialidad entre todos, la alegría de los ganadores, el espíritu
de estar en una frontera del conocimiento, hizo memorable el acto. No
hay otro concurso que revista el nivel que ha alcanzado la Arroba de Oro.
No lo hay porque muy poco de lo que se hace tiene ese sabor de lo mundial,
como este evento. Literalmente, los participantes viven día a día
la experiencia de ser parte de la globalización.
La celebración de la Arroba de Oro se une a nuestro programa Operación
Red, consistente en dotar de las herramientas básicas para usar
la Internet, a cincuenta mil estudiantes en toda la República.
En su primera fase, quinientos de los mejores estudiantes de un igual
número de escuelas e institutos del país, recibieron entrenamiento
en el uso de la Internet, para que cada uno de ellos capacitara a otros
cien jóvenes.
Enseñamos a los enseñadores. Y cada persona, en especial
el joven que aprende, pasa ese conocimiento a sus hermanos, sus amigos
y hasta a sus padres. Lo importante es perderle miedo a la Internet y
a las computadoras.
Igual con La Arroba de Oro. La excelencia del concurso ha despertado un
grandísimo entusiasmo por hacer, ir más lejos, destacarse,
aprovechar las oportunidades de la globalización. ¡Todos
a competir el año venidero!