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Desconsuelo. Zinedine Zidane (Der.) ve con desilusión la
celebración de los jugadores del Pumas mexicano. Foto:
EDH/ Agencias
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EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Pumas de Hugo Sánchez reivindicó el fútbol mexicano
en la primera visita en la historia de un equipo azteca al
estadio Santiago Bernabéu, donde arrebató el trofeo del
Real Madrid con un gol antológico de Castro, dando un repaso al
equipo blanco inmerso en el despropósito.
El Pumas saltó al campo aleccionado por Hugo Sánchez, que
da a su equipo su personalidad, fuerza y atrevimiento sobre el campo.
Salió a disfrutar sin pensar en el resultado. Sin rifar ningún
balón. Aplicando criterio.
A los dos minutos ya llegaba la primera oportunidad para los locales.
Owen, en una jugada similar a la del gol de Ronaldo en Son Moix, se dejó
caer a la derecha y puso un balón medido a Solari que no acertó
a rematar con todo a placer.
Entretenido
El partido era de ida y vuelta y César se ganaba la ovación
sacando una mano a la escuadra derecha para salvar el perfecto lanzamiento
de falta de Fonseca.
Los cambios del descanso y la charla de Camacho despertaron por momentos
al Real Madrid gracias a la raza de Figo.
Zidane representó el despropósito madridista errando hasta
en controles francos. Era la señal inconfundible. El Real Madrid
no carburaba.
El Pumas, con una defensa impecable y una pareja de centrales, Verón
y Beltrán, muy segura, construyó desde atrás su trabajado
triunfo. Botero, autor de 46 goles hace dos campañas, pero ayer
con la pólvora mojada, no acertó ante César.
Pero apareció Castro para con un disparo lejano, escorado, potente
y con el exterior del pie derecho, conectar un lanzamiento imparable pegado
al palo derecho de la portería madridista.
El Real Madrid intentó reaccionar ante la queja de su afición,
con más corazón que cabeza. Pero al final hubo fiesta mexicana.