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Refrigerio atrae a estudiantes

Recuperación. Pese a la crisis del cultivo del café, los centros educativos registran un incremento de alumnos. La recolección del grano todavía marca la agenda escolar.

Publicada 31 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Doble ración. Hasta julio pasado, los alumnos de Los Lucas recibían dos comidas diarias. Hoy, sólo una, porque Educación retrasó la entrega de los fondos. Foto EDH

Susana Joma
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El refrigerio escolar es un buen gancho para atraer a los niños de las zonas cafetaleras y garantizar su permanencia en los centros.

Así lo confirman distintos profesores de cuatro instituciones de Nahuizalco, en Sonsonate, y de Tacuba, en Ahuachapán, quienes hablan además de ampliación de cobertura.

La escuela del Caserío Los Lucas, en el Cantón La Guacamaya, de Nahuizalco, pasó de 110 a 335 alumnos y la del Caserío Santa Elena, del mismo municipio, de 70 a 110.

A criterio de Gustavo Escobar, director del centro Escolar Caserío El Molino y de Florentino Rumaldo, subdirector del Centro Escolar Caserío Ashuquema, ambos en Tacuba, la situación descrita ha sido favorecida por la entrega de alimento a los niños que van en los turnos de la mañana y tarde.

Para ellos, la ración incentiva a los jóvenes a asistir a las clases. Por otra parte, otro aspecto a tener en cuenta es que los padres los manden hasta el último día de clases, porque encuentran un soporte para cubrir las necesidades que las familias de escasos recursos no alcanzan a suplir.

Los docentes aprovecharon para quejarse ante el Ministerio de Educación (Mined) del retraso de los fondos para las raciones.

Ángel Dubón, director Nacional de Gestión Educativa, sostiene que la ración es parte de un programa entre varias instituciones que se desarrolla en 104 escuelas, de siete municipios distribuidos en los departamentos mencionados.

Según indica, el proyecto inició con la crisis del café y busca mejorar la situación educativa de los infantes. El programa cubre 22 mil escolares y se realiza con los fondos de la venta de Antel y del Gobierno de Italia.

Signos que hablan de recuperación en estas zonas y cuyo gran reto hoy es lograr que los estudiantes alcancen la educación media.

Al trabajo

En esas tierras, en los últimos dos años, la crisis del grano obligó a las familias a diversificar su actividad laboral.

No obstante, la recolección, aún presente en unas pocas fincas, aún marca la agenda educativa.

Elmer Ocotán, director del Centro Escolar Caserío Los Lucas, explica que los niños abandonan las aulas con el último examen de fin de curso, sin esperar la clausura.

“El 40 por ciento se va en la época de corta”, apuntó. Mientras en la escuela del Caserío Finca Santa Elena, del mismo municipio, la situación ronda el diez por ciento.

En el centro Caserío Ashuquema, en la cooperativa La Concordia, de Tacuba, la mayor parte de los alumnos sale en este periodo.

Al año siguiente, estos menores comienzan las clases más tarde que el resto, es decir a finales de febrero o entrado el mes de marzo, precisa Rosa Lizama, directora y profesora de la escuela Finca Santa Elena.

Los maestros coinciden en que los problemas de edad superior y repetición de grados persisten.

De hecho, en algunos de los centros visitados es visible en los primeros años de básica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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