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Sin excesos. Aunque hubo número son toques sensuales, MTV
procuró que no se mostrara mucha carne en su
señal. Foto: EDH/AP
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Miami/DPA
y AP
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Un año después del beso con lengua entre Madonna y Britney
Spears, los MTV Video Music Awards volvieron a ser aptos para todo
público.
La nota destacada de la 21a. edición de estos galardones de la
cadena de vídeos musicales fue el predominio de los astros del
hip-hop. Los raperos Jay-Z y el dúo Outkast se llevaron, la noche
del domingo, en Miami, cuatro estatuillas cada uno.
Esta vez no hubo sorpresas. El supershow en Florida fue una puesta en
escena perfecta y transcurrió sin sobresaltos. Tuvo su carga erótica
y ofreció un despliegue de estrellas, pero no hubo pechos al descubierto
ni traseros en exhibición, como en otros eventos de este tipo.
En general, hubo poca piel desnuda. Hasta Jennifer López se cubrió
con gran cantidad de tela. Madonna y Britney se quedaron en sus casas.
Por primera vez en sus 21 años de historia, la ceremonia de tres
horas y media no tuvo lugar en Nueva York o Los Ángeles, sino en
el sur de la Florida.
Tras las experiencias de los últimos años, MTV emitió
el show con unos segundos de retraso y aprovechó ese recurso para
eliminar alguna palabra demasiado fuerte o algún texto obsceno.
Durante la transmisión se preocuparon por que nada de la transmisión
generara algún escándalo.
El canal de cable MTV retransmitió a todo el mundo el espectáculo,
de tres horas de duración, con algunos segundos de retraso por
motivos de seguridad.
La emisión apenas en diferido se justificó al menos cuando
MTV pudo evitar una obscenidad de uno de los músicos de Jet. El
año pasado, el beso que se dieron Madonna y Britney Spears en la
boca había causado gran revuelo.
La ceremonia transcurrió bien, con la presencia de un gran número
de estrellas, famosos y un buen ambiente. No obstante, esta vez no hubo
golpes de efecto, en comparación con otros años.

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