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Devoción une a comunidad

Sonsonate. Diez hermandades de cargadores asistieron a una procesión. El convivio era para recibir una nueva directiva. Grupos católicos apoyaron la celebración religiosa

Publicada 31 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Procesión. Al menos diez hermandades de cargadores asistieron a la procesión que se convirtió en un prolongado convivio de tradición y catolicismo. Foto: EDH

Marlon Beltrán/Alonso Rivera
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com

Semana Santa en agosto. Eso parecía el domingo la ciudad de Juayúa. Se habían reunido centenares de miembros de organizaciones de cargadores del departamento e incluso del templo El Calvario, de San Salvador. El motivo era el cambio de directivos de la hermandad local.

Una ocasión para que los amantes de las procesiones decidieran celebrar haciendo lo que más les gusta: cargar las andas e imágenes.

Desde el sábado hubo movimiento en la ciudad. El templo La Beatísima, en el que se guardan las imágenes y artículos usados en Semana Santa, era preparado para recibir a los cargadores que llegarían de otras ciudades. En la noche, agrupaciones católicas elaboraban alfombras hasta de tres cuadras cada una.

Animación. La banda musical que formaba parte de la delegación de Nahuizalco, interpretó música sacra durante todo el recorrido. Su participación se convirtió en uno de los principales atractivos. Foto: EDH

La tradición

No eran aún las 8:00 de la mañana del domingo cuando llegó la representación de Nahulingo. Se formaron frente a la entrada del templo. Una de sus miembros preparaba panes para que comieran antes de iniciar los actos.

El resto de delegaciones estaba en el lugar a las 9:30 de la mañana. Junto a jóvenes quinceañeros se apreciaban muchos hombres y mujeres de rostros arrugados, cabello blanco y pies cansados.

A las 10:00 hubo una misa en el templo Santa Lucía y luego la procesión recorrió las calles de la ciudad. Duró cerca de tres horas y todas las delegaciones cargaron por turnos las imágenes.

Muchos turistas preguntaban curiosos a qué se debía el ritual, mientras se apresuraban a sacar sus cámaras fotográficas.

Oswaldo Santillana, responsable de comunicaciones de la hermandad juayuense, piensa que fue un esfuerzo de muchos. Participaron delegaciones de Sonsonate, Sonzacate, Nahuizalco, Armenia, San José La Majada, Salcoatitán, San Antonio del Monte, Santa Catarina Masahuat y el templo El Calvario, de San Salvador.

Un recorrido entre devotos, curiosos y varios indiferentes

Mientras los movimientos católicos preparaban los adornos en las calles, miembros de la hermandad local organizaban el refrigerio de los asistentes. Parte del dinero necesario para ello les fue donado por el Comité Turístico de la ciudad.

Entusiasmo. La avanzada edad y fatiga no impidieron que mujeres procedentes de distintos municipios llevaran en hombros la imagen de la Virgen Dolorosa. Foto: EDH

Primero la lluvia nocturna, después el viento en la mañana y al final la falta de educación de muchos, literalmente esparcieron por las calles el sacrificio de quienes hicieron las alfombras.

Frente al templo de Santa Lucía, cuando faltaba más de una hora para que saliera la procesión, ya no había alfombra. Peatones e incluso vehículos, se encargaron de destruirlas. “Parecen animales”, expresó disgustada una devota cuando la marcha iniciaba.

Fue posiblemente el único aspecto negativo. La espera terminó pasadas las 12 del mediodía. La banda de la hermandad de Nahuizalco empezó a interpretar música sacra anunciando el inicio de la procesión.

Centenares de vecinos ya ocupaban las calles entusiasmados.

Adán Estrada, presidente de la nueva directiva de los cargadores locales, piensa que la procesión permitió unir y conocer a muchos que creen en conservar las tradiciones.

Formales
Los estandartes de las hermandades asistentes, encabezaron la procesión del domingo en Juayúa.
Unidos
Miembros de las juntas de cargadores que asistieron, se dirigieron a los asistentes a la misa para agradecer su presencia en los actos.


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