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Un éxito. El público apreció y compró
los servicios y productos de los muchachos. Foto:
EDH
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Iris Lima
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Cambiaron las aulas por un centro comercial, los uniformes por ropa
cómoda y la timidez fue transformada en toda una técnica
para comercializar.
Un grupo de estudiantes de tres centros educativos del municipio de Metapán
y miembros de Empresarios Juveniles de El Salvador participaron, el sábado
pasado, en la Feria del Producto, que tenía como objetivo principal
que los jóvenes expusieran sus productos y experimentarán
la relación con los clientes.
La coordinadora del programa de Empresarios Juveniles en San Salvador,
Karla Khalil, explicó que la actividad es parte del Programa Compañías,
que fundamenta la cultura empresarial y el espíritu emprendedor
brindando una experiencia práctica en la organización, operación
y administración de una empresa.
Ellos crean una compañía lo más real posible.
Manejan dinero, pagan sueldos, impuestos y aprenden a liquidar una empresa,
dijo Khalil.
En la Feria participaron 20 compañías integradas por estudiantes
de la Escuela República de Guatemala, Instituto Nacional Benjamín
Estrada Valiente (ENBEV) y el Instituto Científico Comercial Metapaneco
(ICCOM), todas de la ciudad calera.
Entre las compañías que destacaron durante el evento está
Shogger Salon, donde las adolescentes miembros de la empresa
sacaron a relucir sus habilidades en cosmetología y atendieron
a los niños y adultos que solicitaban el servicio.
Creativos
La creatividad en la decoración de los diferentes quioscos fue
otro de los puntos a favor de los empresarios, quienes demostraron que
los conceptos aprendidos en la teoría fueron puestos en práctica
con mucho éxito.
Pienso que formar parte de los empresarios me ayudará mucho
en el futuro. Me gustaría estudiar una carrera de mercadeo para
poner en práctica todo lo que he aprendido, manifestó
Daysi Verónica Lemus, de 13 años, quien es miembro de la
compañía Juduluche dedicada a la venta de dulces típicos.
Piedras mágicas
Si compra un paquetito de dulces le regalamos una piedra de la buena
suerte traída de Metapán, explicaba la pequeña
empresaria a los potenciales compradores en la feria.
Por su parte, Jonathan Armando Castaneda, de 16 años, forma parte
de una empresa dedicada a la venta de pulseras artesanales.
Si lleva tres se las podemos dar en un dólar, pero si lleva
una le cuesta 0.50 centavos, le ofrecía a un cliente, quien
no terminaba de decidirse por el accesorio.
La coordinadora de programas explicó que ampliarán los programas
a Santa Ana, donde esperan tener la misma aceptación que en Metapán
y San Salvador.