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Palabras
El verdadero nombre del Führer

Un paisaje de Adolfo Hitler —satanizado personaje de la Segunda Guerra Mundial— fue puesto a la venta durante un remate de obras valiosas en Munich.

Publicada 31 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

La pintura muestra las casas de un poblado belga y se dice que fue pintado en 1916, tres años antes de que Schickgruber —nombre que se le atribuye a Hitler como el verdadero— fundara el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes.

La obra fue valuada entonces en 3 mil dólares.

Durante estuvo en la cárcel por un fracasado golpe de Estado en 1923, escribió su libro “Mein Kampf” (Mi Lucha), en el cual define su sombrío programa político.

Se dice que a la caída del Tercer Reich, se suicidó con su esposa Eva, en el edificio de la Cancillería.

Este fatal desenlace puso término a lo que él mismo llamara su lucha, por un imperio propio y devastador que quizá nunca llegó a conocer. Nuevamente Eva y el Adán caído en la tierra perdida de un último paraíso.

El paisaje y lucha del Führer en la subasta. ¿Cuánto valdría su lucha, su oscuro sueño de grandeza? ¿Cuál era el nombre de esa lucha insensata y heroica? Insensata, como el absurdo humano de querer poseer el mundo.

Heroica —pues era el alto precio de entrar tristemente en la historia. ¿Cuál era el verdadero nombre del Führer? Los modernos apologistas e historiadores no lo saben con certeza.

(pintorbalaguer@hotmail.com)


Día a Día

La delincuencia

El grave problema que sufrimos es que por culpa de las surrealistas leyes vigentes, la delincuencia se tiene que combatir caso por caso, versus ir tras las bandas valiéndose de indicios, inteligencia acumulada y delaciones.

Sucede también que es muy difícil condenar a individuos en posesión de objetos robados, en este caso las pertenencias de las víctimas.

Las leyes tampoco autorizan efectuar pruebas de DNA a los “sospechosos”, aunque las víctimas les señalen, lo que colapsa gran parte de las pruebas científicas que se realicen.

Literalmente, las autoridades policiales tienen que actuar a espaldas de todos los descubrimientos científicos efectuados en el último siglo, ya que las pruebas pasadas en esas técnicas se derrumban en los tribunales.

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