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A soñar. Mauresmo quiere figurar esta vez en el Abierto
de Estados Unidos. Foto: EDH/ Agencias
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DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El Abierto
de Estados Unidos comenzó sin grandes sorpresas, con el pase a
segunda ronda del suizo Roger Federer, el español Carlos Moyá,
la francesa Amelie Mauresmo y la estadounidense Lindsay Davenport.
El máximo favorito, Federer, logró su primera victoria en
tres años sobre el español Albert Costa, por 7-5, 6-2, 6-4.
El suizo le había ganado al campeón de Roland Garros 2002
por última vez en el otoño boreal de 2001, y desde entonces
había sumado dos derrotas.
Federer, que tiene ya ocho títulos en su haber en lo que va de
2004, lució recobrado de su sorpresiva eliminación en la
primera ronda de los Juegos Olímpicos, aunque Costa, 44 del ranking
de la ATP, cerró la brecha en el juego y en el marcador cuando
el servicio del suizo comenzó a fallar.
El tercer favorito, Moyá, se clasificó para la segunda ronda
del US Open al batir al joven estadounidense Brian Baker en cuatro sets,
por 6-7, 6-4, 6-4, 6-2.
Fácil
La segunda preclasificada, Amelie Mauresmo no tuvo problemas para despachar
a la estadounidense Marissa Irvin por 6-4 y 6-2, mientras que Capriati,
octava favorita, batió a la checa Denisa Chladkova con un poco
más de esfuerzo, por 2-6, 6-1 y 6-2.
Hubo varias alegrías para las tenistas iberoamericanas en la jornada
inaugural del cuarto Grand Slam de la temporada. La venezolana María
Vento-Kabchi, la argentina Gisela Dulko, la colombiana Fabiola Zuluaga
y la española Magüi Serna consiguieron sendos pasaportes a
la siguiente ronda.
La excepción a la regla fue la española Conchita Martínez,
que cayó ante Vento-Kabchi y se tomará un descanso de casi
dos meses para pensar qué hacer.
A sus 32 años, Martínez desea fervientemente seguir jugando
al tenis, pero le cuesta cada vez más ganar partidos que antaño
habría resuelto por la vía rápida. Como el de hoy:
arrasó en el primer set 6-0, pero después se vino abajo
y entregó el choque por 6-2 y 6-3.
"No aguanté bien mentalmente, pero no sé por qué",
admitió abatida la española. Quizá no tengo
los niveles de confianza muy altos, agregó la española.